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[Partida] Beasts Frontier

Tema en 'Mes del Rol' iniciado por Beholster, 13 Abril 2017.

  1.  
    Beholster

    Beholster Bomba

    87%
    Hora local:
    8:24 PM
    Prólogo:
    Era un día cualquiera en el pueblo de Hayan, un asentamiento pesquero en la costa de la gran isla de Nabash, cuando, repentinamente, la marea comenzó a bajar varias docenas de metros. Los lugareños supieron reconocer la señal de que un gran Tsunami se aproximaba, y huyeron hacia el centro de la isla, a una colina que los mantendría seguros. Tras un par de horas el peligro pasó, y no hubo muertos o heridos en el pueblo, sin embargo ese Tsunami destruyó gran parte del pueblo, así como el equilibrio del ecosistema de la isla. Las grandes bestias, que solían evitar a los humanos, ahora se envalentonaban, acercándose al pueblo en busca de presas fáciles. Ante esta amenaza, el alcalde decidió contratar a un grupo de cazadores cualificados para que protejan al pueblo y su gente de las bestias que lo amenazaban.

    Pasaron unos cuántos días y finalmente llegó el barco que traía a los cazadores. No eran más que unos novatos, pero tenían el entrenamiento suficiente para llevar armas y sobrevivir en la naturaleza, que era más de lo que muchos podrían decir de si mismos. El alcalde llamó a todos, y les dio la bienvenida con alegría a los nuevos cazadores.

    -
    ¡Saludos, cazadores! Soy el Alcalde Kalum, pero pueden llamarme Alcalde. Como sabrán hemos tenido algunos problemas últimamente, por eso los contratamos. Seguro están ansiosos de explorar la isla y cazar algunas bestias, pero antes hay algunas cosas que hacer. Primero, preséntense al pueblo, conocerlos es importante, ya que así podremos atender mejor sus necesidades durante su estancia en nuestro pueblo.

    @Raizo @Ichiinou @RedAndYellow Pueden ir preparando sus posts de presentación. Pero recuerden que la partida no inicia oficialmente hasta mañana XD.

    Red, no elegiste clase, así que por defecto te pondré como espadachín. Si quieres cambiar tienes hasta mañana.
     
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  2.  
    Beholster

    Beholster Bomba

    87%
    Hora local:
    8:24 PM
    @Raizo @Ichiinou @RedAndYellow @rapuma
    Ya pueden empezar.

    Objetivo: Presentarse al pueblo.
    Por una cuestión de seguridad, el armamento no se permitía en el barco que los trajo hasta aquí, esto incluye también armaduras.
    Pueden inventar los nombres de lugares ubicados fuera de la isla.
    Por ahora, no se permiten interacciones con pueblerinos individuales, yo me encargaré de presentar a los NPC cuando sea el momento.
     
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  3.  
    Raizo

    Raizo Bufón

    10%
    Hora local:
    8:24 PM
    En mi pueblo natal cerca de la bahía donde solía ir a comprar mercadería para la cena, no iba muy a menudo ya que siempre hay problemas con una banda que se dedica a robar, ese día tenía que ir sí o sí, compre lo necesario y traté de salir de allí lo más rápido que pude, fui interceptado por cinco sujetos con cuchillos intentaron robarme pero al resistirme me atacaron, podría haber evitado la pelea entregando lo que tenía pero me había costado mucho conseguir esa plata para poder comer, dos de ellos se lanzó sobre mi di un giro agachándome dando una patada al que venía este cae y le saco el cuchillo rápido se lo clavo en los pies al otro sujeto, los otros logran agarrarme y golpearme en el abdomen piñas tras piñas, logro safar con un forsejeo, al soltarme pego un salto lanzando una patada dejándolo caer al agua, agarro mis cosas y salgo corriendo.
    Es así como mi vida cambiaría, un hombre se hacerca a mi felicitándome por lo que había hecho.
    —No fue nada, aquí hay que sobrevivir a lo que sea, no tuve alternativa—le dije, el hombre me miró y me contó a que había venido, un alcalde estaba contratando gente, para defender una isla, me dijo que allí no pasaría hambre, tendría trabajo, pero no era cualquiera me comentó lo sucedido en aquella isla. Sinceramente miré al hombre no sabía si estaría listo para ese trabajo pero lo acepté, prefiero estar allí que pasando hambre aquí, me acompañó al barco esperamos más gente y nos fuimos, un largo viaje nos esperó.
    Horas después llegamos a la isla era todo un caos todo destruido por el Tsunami.*Pobre gente se quedaron si hogar* pensé.


    - ¡Saludos, cazadores! Soy el Alcalde Kalum, pero pueden llamarme Alcalde. Como sabrán hemos tenido algunos problemas últimamente, por eso los contratamos. Seguro están ansiosos de explorar la isla y cazar algunas bestias, pero antes hay algunas cosas que hacer. Primero, preséntense al pueblo, conocerlos es importante, ya que así podremos atender mejor sus necesidades durante su estancia en nuestro pueblo.

    A mi lado había dos personas más, no sabía que decir me puse muy nervioso nunca había hablado delante de un público dispuesto a escucharme.
    Ho..Holaa soy Deezel, tengo veinticinco años, no se confundan con mi apariencia se que parezco un niño, la mayoría suele confundirme, oooh disculpe, saludos señor Alcalde, trataré de hacer lo posible para ayudarlos contra esas bestias, y no duden de pedirme ayuda si lo necesitan, mmmmm vivo cerca de la bahía dónde fui reclutado, mmmm no se que más decir jejeje—dije mientras tocaba mi nuca esperando alguna idea —Soy bastante bueno con las armas blancas, nunca e usado un arma de fuego, me a costado vivir allí, ya que la vida no me fue fácil, bueno emmmm soy bastante amable y me gusta ayudar si veo que en verdad lo necesitan, por eso estoy aquí, saludos a todos— *uuuuuf habré quedado como un idiota de seguro*
     
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  4.  
    Raizo

    Raizo Bufón

    10%
    Hora local:
    8:24 PM
  5.  
    RedAndYellow

    RedAndYellow Bomba

    11%
    Hora local:
    6:24 PM
    Aby rol.jpg

    Caminaba con la cabeza baja, los brazos ocultos, perdidos en la marea de sus pensamientos y con los pasos lentos, moviendo un cuerpo que no quería ser movido, un malgaste de energía. Las farolas que, de manera muy leve, iluminaban el camino mostrando las imperfecciones del camino solo le recordaba un panal de abejas, repleto de hoyos donde las abejas se ocultaban del frío y del mundo que las rodeaba, quizá tenían miedo de los humanos y de su hipocresía que de los pocos depredadores que podían encontrar cerca de su panal; quizá si era así, tan similares a ella. Tal vez era una abeja en alguna vida pasada, revoloteaba entre las flores y tenía amigos con alas, igual que ella; vestirían igual, comerían lo mismo y estarían más unidos que cualquier familia terrestre, no sonaba mal aunque, dentro de ella, sabía que solo era una ilusión más de su mente, un juego de parques y ajedrez combinados; nunca había sido buena en ajedrez, de hecho, le habían dicho que se fuera del club de ajedrez cuanto antes, no les importo sus lágrimas y la verdadera pasión que sentía por ese juego estúpido. Era caminado y pensando que se daba cuenta de la estupidez del juego que la había llevado a sonreír de vez en cuando, mover peones y fichas creyéndose la reina del mundo. En ese entonces se había ido su última esperanza y solo le quedaba caminar hacia la nada.

    Tampoco quería ir a casa, volver a la rutina y encontrar lo mismo que todos los días; pensaba que ya estaba lo suficientemente lejos de su hogar, de la puerta de metal que su padre había blindado tiempo después. ¡Un asco!, de por si su pequeña ─Realmente pequeña─ ciudad ya era peligrosa, una puerta de media tonelada no ayudaría a disipar la vista y el peligro. Estaba realmente harta, todo era culpa de la estupidez de otros y de ella también, tenía veintisiete ¡Veintisiete, por Dios! Qué demonios estaba haciendo preguntándose si volver a una casa donde nunca salía y todo se repetía. Desayuno, gritos, almuerzo, gritos por el trabajo, cena, gritos y, al final del día, cuando finalmente se disponía a dormir, lagrimas involuntarias. Estaba decidida a no volver, nunca más, olvidaría las caras de su padre y, con suerte, la de su madre. Estaba decidida, no había vuelta atrás; aún no estaba segura de que viviría, con qué y haciendo que, pero serían problemas futuros y nunca le gusto centrarse en eso cuando caminaba, o quizá era cuando estaba planeando algo nuevo en su cabeza.

    Su diminuta ciudad, costera, con el calor hasta los pulmones y la lluvia creando sus caprichosos charcos; aunque, como toda buena costa, de noche el clima mejoraba mucho, era incluso agradable. De día, el calor sofocaba tanto que el viento era inútil. Mar, Mar. Odiaba el calor, y sabía que en el mar solo había sal y calor pero, por una razón que ni siquiera ella entendía, le gustaba el mar. No solo para observarlo y perderse en su marea, también para entrar y nadar, quizá tomar algo de esa agua salada, perderse en la sal y seguir viva; aunque nunca lo había podido lograr, nunca podía nadar en el mar de los problemas, de la vida, de los asaltos, de la violencia y de los pensamientos opresores en paz, no era un mar pacifico, no importaba cuando creyera que estaba nadando y flotando, realmente seguía tragando agua salada, pero sin ahogarse pero ¿Cuánto faltaría para que se ahogara? Agitó la cabeza fuerte, no era momento de seguir otro estúpido calendario de chillar como perra de noche, cambiaria ¡Oíste estúpido cielo! Gritó.

    Pero el cielo no escuchó. El puerto se hacía tan pequeño como siempre lo había sido en su pupila, en sus ojos verdes llenos de lágrimas de tensión; ¿Tanto se había sugestionado para llorar con un calendario?, quizá, o quizá tenía que parar de echarse la culpa a ella, y entender que de verdad su vida era una mierda, como siempre lo había parecido. Solo era una respuesta normal de su cuerpo, no por costumbre, más bien por librar penas que los labios callaban, que el cerebro ignoraba, que al corazón le dolían y que la noche comía. Quizá solo era ver la marea, movida, moviéndose en relación con las estrellas que mantenían una constante unión, era la luna más hermosa que había visto nunca, tan grande y brillante que dependía directamente de ella para ver sus pies y los barcos de vapor que pasaban por la costa, cargando descargando, lanchas a la distancia y risas de chicos de su edad que arrodillaban esa ciudad a sus anchas. Se había cansado de pelear contra un sistema marginal y solo relajarse, pero no era posible cuando vecindarios completos eran saqueados en noches oscuras donde la sangre escurría por las plazas.

    Podía ver todos los barcos, unos más lindos, otros más amargos y feos, pero todos los que en verdad valían la pena pasaban a kilómetros de esa costa con olor a carbón y pescado. Menos uno, el mejor de ellos, madera reforzada, velas altas y un motor de vapor que se podía sentir desde metros, lo abordaría sin mayor razón; o por lo menos así lo sentía ella, ese barco nunca arrimo a su costa, paso de largo, otro barco de ricos o para turistas que no se animaban a bajar a la pequeña ciudad más peligrosa de todo el universo ¡Gallinas!, pero no tenían la culpa, incluso ella tenía miedo, un miedo incontrolable. Incontrolable, no podía pensar, estaba nerviosa y tenía los ojos borrosos, las piernas temblando y

    los brazos igual de perdidos que cuando empezó a caminar, no sabían que sería de ella, pero el mar en esa costa era profundo. Saltó. Se sintió libre por unos segundos que se extendieron por horas y años, pero solo era una percepción errada. Calló en trozos de madera dura, se lastimó el tobillo al caer. El barco si termino arrimando a la costa y, como premio de lotería tipos extraños la miraban, con ojos juzgadores, realmente no lo sabía, la luna no era tan buena como para decirle como la estaban miraban, pero se sentía atrapada. No tenía tiempo para pensar en si era una buena decisión tirarse o no, pero no tenía tiempo, sus pulmones estaba aprisionados y sentía que finalmente la sal había llenado su cuerpo. Estaba atrapada ¡Joder, atrapada! No. No Aby, Aby saldría de ahí y cumpliría sus sueños prismáticos ─Aunque fueran tirarse en una costa─.

    Madera, solo madera, trozos de madera. Solo pudo tirar el primer trozo de madera, tirarlo contra uno de ellos, estaba perdida, no importaba si le daba o no, ¿Qué haría después?, aparentemente terminar empalada en un barco con olor a madera. Tiempo después estaba tomando agua en un pequeño camarote, en una cama más mullida y suave que cualquiera que hubiera tenido ella. Su tiro había acertado y terminado por dejar en el suelo al que, ella sin saberlo, era un guardia. Luego entendió todo, realmente solo se había limitado a aceptar y decir “Si” y fingir pena cuando le contaron lo del tsunami, podía llorar pero le parecía demasiada sobreactuación. Guerrera experta, si ella era una guerrera esa pobre gente estaba jodida, ¿Cómo demonios iba a pelear con monstros? No era la única, por lo que pudo entender, pues deseaba que los otros realmente fueran guerreros místicos de piruleta y que ella pudiera estar en paz y encontrar otro sitio; eso era un bonus, encontrar otro sitio aunque quizá uno azotado por un tsunami no era el mejor.

    Igual que no era el mejor el camarote, cuatro camas y un niño en una de ella ¿Cuántos años tenía? ¿Quince, dieciséis?, un mocos, en pocas palabras. Estaba igual que ella, rodeado de sabanas de colores marinos con el olor a madera impregnado mejor que nunca. Había procurado acostarse en la cama más alejado del niño, no tenía tiempo para ser niñera, ni siquiera de ella misma. Tuvo la suerte de las camas puestas una al lado de otra, pero separadas, tenía dos camas que los distanciaban, suficiente. Según le habían dicho, pasarían por otras personas, si eran más de dos estaban jodidos, e irían al lugar del tsunami; y claro, le habían ofrecido un vaso de agua, ¿Qué mejor que cenar un vaso de agua?

    ─Hola, me llamo Deezel─ Dijo desde la cama puntera. Tenía una voz más gruesa de lo que ella se pensaba. Pero no iba a contestarle, se limitaría a levantar la mano y pensar que estaba compartiendo camarote en un barco extraño con un niño con esteroides ¡Fantástico! Por lo menos gracias a ese niño no lloraría de noche, algo es algo. ​
     
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  6.  
    Orgen

    Orgen Pirómano Game Master

    98%
    Hora local:
    6:54 PM
    Retnuh Rodazac

    La brisa ayudaba a empujar a la embarcación, sin embargo, el capitán se encontraba alertado y todos los tripulantes corrían de aquí para allá y el que estaba montado en el carajo gritó. —Grandes olas a la vista mi capitán. —El Capitán observó desde la proa y se dirigió al timón.
    - Prepárense para el impacto. —Gritó, mientras todos los sujetos se agarraban fuertemente de algunos mecates, cañones y otros bajaban a la cubierta.

    Desde hacía una hora aproximadamente, el capitán había decidido preparar el barco para lo que venía. Al parecer un Volcán de las cercanías había explotado, creando un Tsunami rápidamente. Probablemente esa fue la explosión que escuchamos temprano, cuando las Gaviotas seguían desde lo alto nuestro barco y ese ruido las espantó, dejándonos en solitario con el extenso océano azul.
    La ola era enorme, y por lo visto causaría estragos en las zonas costeras. El capitán se dirigía al puerto de Nabash, pero tuvo que idear nuevas maniobras para intentar sobrevivir a dicho Tsunami. Aún con las maniobras decididas la ola superó a nuestra embarcación y fuimos arrastrados por ella, en el agite y la adrenalina, el mástil principal se rompió y perdimos la vela mayor y con ella la vela gavia.

    Los marineros comenzaron a lanzarse por la borda, algo muy valiente, o estúpido. Sin embargo, el capitán seguía aferrado a su timón aunque solo lo sostenía, al romperse la vela era innecesario seguir intentando maniobrar el barco. La imponente ola se abalanzaba sobre nosotros, en el momento solo pensé en sobrevivir, así que comencé a tirar la armadura que llevaba puesta. Una armadura de huesos y piel de Dragón Gavial, un peligrosos reptil alado gigante, del color mismo como el fuego que exhalaba por sus fauces. La armadura tenía gran valor, tanto monetario como sentimental, pero mi vida era más valiosa y pensé que si naufragaba, la armadura no me ayudaría a sobrevivir bajo las olas por su gran peso.
    - Bueno, allí va un excelente botín para los caza tesoros del mar. —comenté, mientras la ola engullía al barco.

    Ya bajo el fuerte torrencial del mar enfurecido, observé como se rompía el barco. El capitán intentó luchar junto a mí, pero la fuerza descomunal del agua solo hacía doler mis extremidades, a los segundos perdí de vista al capitán, y me encontraba solo contra la fuerza del mar. En un momento dado, lo último que recuerdo fue haber sido golpeado por un cañón del barco.

    Desperté por un aldeano en una costa destruida, el aldeano me dijo, pareces ser un cazador. Me levanté, me estiré y me sobé el golpe. —Joder, esos cañones pegan muy duro. Y si, soy un Cazador. —comenté.
    Querido amigo, el alcalde está buscando Cazadores, es tu oportunidad de recuperar dinero. Seguro también perdiste algo en el Tsunami. —me comentó el hombre. Recordé mi armadura y asentí. —Sigue caminando por allí derechito, ya hay un grupo formado más adelante. —me respondió el hombre.

    Mientras comencé a caminar, observaba algunos pequeños llorando y otros adultos rebuscando pertenencias bajo el agua.
    Luego llegué a un pequeño grupo que se había formado más adelante, y un hombre de baja estatura y barba se presentaba.
    - ¡Saludos, cazadores! Soy el Alcalde Kalum, pero pueden llamarme Alcalde. Como sabrán hemos tenido algunos problemas últimamente, por eso los contratamos. Seguro están ansiosos de explorar la isla y cazar algunas bestias, pero antes hay algunas cosas que hacer. Primero, preséntense al pueblo, conocerlos es importante, ya que así podremos atender mejor sus necesidades durante su estancia en nuestro pueblo.

    Observé a algunos reunidos y levanté mi mano. —Soy Retnuh, me dirigía a la Isla Nabash, pero fui engullido por la gran ola que causó este gran desastre. Soy un cazador al igual que mi padre, el cual llegó a cazar a un Dragón Gavial. —comenté, mientras que muchos me miraban atónitos.
     
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  7.  
    Beholster

    Beholster Bomba

    87%
    Hora local:
    8:24 PM
    - Bien! Ésa es la actitud, chico. Te veo algo asustado, pero lo has hecho muy bien. A ver, quien quiere ser el siguiente?

    - Hmmm, sí, creo que sé quién es tu padre. Ése sujeto era un excelente cazador. Por cierto, estás en la isla de Nabash, así que a pesar del desastre, llegaste al lugar indicado. Creo que heredaste la suerte la suerte de tu padre, jejeje, a ver si también heredaste su talento. Ahora pasemos a escuchar al resto.
     
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  8.  
    rapuma

    rapuma Bufón

    44%
    Hora local:
    8:24 PM
    Hastiar

    Giraba el vino en su copa como si no fuera un esclavo del tiempo; oía el hielo chocar contra el cristal y eso le relajaba. No estaba en sus planes se reconocido por la audiencia que aguardaba allí fuera, poca gente le conocía por su nombre y no tenía un mote con qué disfrazarlo. Olió el vino y dejó la copa en cubierta, sobre barriles y sogas. Bajó para encontrarse al alcalde y lo pintoresco que resultaban sus compañeros. Se rascó la mejilla pensando qué decir en su presentación.
    -Si quieren que realice un buen trabajo necesito una buena cama. -miró la ciudad totalmente destruida. -O al menos un buen colchón. Compañía femenina por las noches y rutas de destino para saber donde encontrar a esas bestias. -omitió la parte de pronunciar su nombre pero parecía que no había necesidad. Se cruzó de brazos, observando el fondo; la isla estaba hecha un desastre.
     
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  9.  
    RedAndYellow

    RedAndYellow Bomba

    11%
    Hora local:
    6:24 PM

    Aby rol.jpg
    Gruñó. El viaje la había desgastado más de la cuenta y sus pensamientos seguían igual de jodidos que cuando se metió en las sábanas y se precipitó a perderse en los movimientos agresivos de una agresiva marea que llenaba el barco de sal, era tan fuerte y tan intensa que se sentía, una vez más, atrapada entre cuatro paredes; pero esta vez eran de agua, agua que se colaba por sus ojos y se resbalaba hasta tocar el fondo se su alma. Sinceramente se preguntaba cuándo llegarían, cuánto faltaba realmente para poder pisar tierra y llorar a gusto, respirar aire y sentir algo de calor humano. Esa era otra ventaja, era verdad que estar con el olor a madera todo el día era molesto y se sentía aún más alejada de ella misma pero, por lo que le habían dicho, al llegar al pobre lugar con pobres personas estás la recibirán como heroína. Algo es algo.

    Estaba tan envuelta en ella misma que en todo el viaje solo puedo estar pensando en el mar, en el oleaje y en los peces que rozaban el barco; no se dio cuenta su alguien más subió o si pararon o si le ofrecieron algo más que pan y agua, solo sabía que pronto tendría que bajarse.

    Y así fue, había llegado el día, más temprano que tarde aunque el sol al salir del camarote era distinto al que sus ojos yacían acostumbrados en una linterna mágica de los sueños. Todos se estaban presentando, el calor del día y las personas desesperadas y sin dinero.
    no le daban pena, pero era buena fingiendo pena, lo era.
    Se limpió las lágrimas antes de hablar frente a todos, no quería hacerlo pero debía.

    - ¡Saludos, cazadores! Soy el Alcalde Kalum, pero pueden llamarme Alcalde. Como sabrán hemos tenido algunos problemas últimamente, por eso los contratamos. Seguro están ansiosos de explorar la isla y cazar algunas bestias, pero antes hay algunas que hacer. Primero, preséntense al pueblo, conocerlos es importante, ya que así podremos atender mejor sus necesidades durante su estancia en nuestro pueblo

    El alcalde, un pequeño gordito que estaba al mando de todo un pueblo devastado con las palmeras rotas y el viento llevándo pena ¿De qué servía presentarse?, Lo único que le llegaba a la cabeza es que ese pequeño gordito quería ganar votos.
    Tres personas se habían presentado ya, y estaba segura que ni siquiera habían pensado por qué. Aunque quizá no deberían, después de todo ellos si eran los verdaderos guerreros – o eso esperaba ella –. La verdad es que ver tanta desolación acompañada de terribles llantos le rompían de una manera distinta el corazón, no era pena ni angustia, era solo comprensión; pero no tenía tiempo para eso.

    –Mi nombre es Aby –Tenía nudos en la garganta y los ojos rojos de llorar, estaban borrosos y no sabía en qué momento iba a estallar en llanto. – Yo los ayudo – estaba nerviosa y solo acertó a decir eso mientras su voz se quebraba y se retiraba a pensar en lo estúpida que fue. ¿Qué tan rápido podía escaparse?
     
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  10.  
    rapuma

    rapuma Bufón

    44%
    Hora local:
    8:24 PM
    Hastiar

    "Tenemos a un niñaco; al hijo de un caza dragones; y una niña que va a llorar si no la amamantan" pensó en sus adentros mirando de soslayo a los que serían sus compañeros. Y aún estaba él, un mercenario novato en el arte de cazar bestias: lo máximo que había logrado fue matar a un lobo a una distancia prudente. ¿Cómo sería matar un Dragón Gavial, sea lo que sea esa cosa? La verdad que esperó más experiencia en su grupo para aprender rápido y no ser devorado. Pero como estaban las cosas, el único que parecía tener una cierta experiencia era el tal Retnuh. Sin duda servirían como aperitivo de aquellas cosas que les esperaban en la distancia.

    Notó también lo afectada que parecía estar Aby. Los desastres naturales eran algo que tenían que esperarse, pero los isleños estaban sofocados. Eso y los interminables mosquitos. Llevó sus gruesos dedos a uno de los tantos bolsillos de su chaleco y sacó una pequeña pelota de goma; un objeto extraño que pidió prestado o había robado hace tiempo. Estiró el brazo hacia la mujer y la tocó para ofrecerle el objeto. -Si la aprietas muchas veces te calmará los nervios. Funciona. -y le dedicó una de sus sonrisas de acero. Dientes amarillos y alguna que otra muela picada.
     
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  11.  
    Beholster

    Beholster Bomba

    87%
    Hora local:
    8:24 PM
    El mediodía llegaba a su fin, pronto sería la hora del almuerzo, momento en el que se agotarían las reservas de comida del pueblo, pero eso al alcalde lo tenía sin cuidado, pues ya tenía pensado como solucionar ese problema. Era un hombre práctico, aunque algo olvidadizo. Prestó atención a lo que decían los demás cazadores mientras revisaba unos papeles que le había enviado la bibliotecaria.

    - Hmm, bien, creo que puedo conseguir que esta noche todo el pueblo duerma cómodo. Eso sí, lo de la compañía femenina corre por tu cuenta.

    Volvió a revisar los papeles y pudo notar algo que le hizo saltar las alarmas, pero no era momento, había asuntos mucho mas urgentes.

    - Muy bien, ya sólo falta una y ya los llevaré donde está la acción.
    Tras decir esto, señaló con la mano abierta hacia arriba a una chica que aún no había pronunciado ni una palabra.

    @Ichiinou tan solo faltas tu por postear.
     
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  12.  
    Ichiinou

    Ichiinou Mafioso Mafia Staff Orientadora

    65%
    Hora local:
    1:24 AM
    - ¿De modo que un tsunami, eh? ¿Has ido alguna vez ahí? -dijo mi hermana mientras terminaba de preparar la cena.
    - Nunca he visitado ese sitio, son pocos los que he vistitado, Naime, pero siento que debo partir. Este ya no es mi sitio, los recuerdos son dolorosos... Y ese pueblo me necesita -sacudí la cabeza tratando de alejar pensamientos que me venían a la cabeza y sonreí ampliamente- además, todo irá a mejor, ¿verdad?
    - Tú siempre eres positiva, Aisha, estoy segura de que sí. Parece mentira que seamos gemelas, no nos parecemos en nada.
    - La vida hace que nos parezcamos cada vez menos, hermana -le guiñé un ojo, aunque con algo de tristeza.
    - ¿Y qué tal se te dará eso de proteger a los lugareños?
    - Bueno, no hay nada que no pueda hacer, hermana. ¿No crees?
    - Supongo que sí -me revolvió el pelo y me dio un besito en la mejilla.

    ------------------------------------------------------------

    El camarote no estaba nada mal, me pasé el tiempo tumbada boca abajo en mi cama, dibujando en un papel. Ni sabía qué dibujaba, pero aquello me relajaba. Cuando supe que habíamos llegado a puerto, esperé a que todos pasasen delante mía y fui la última.
    El alcalde nos concedió la palabra y uno por uno fueron hablando. Arrugué la nariz en señal de desacuerdo, cuando uno de mis supuestos camaradas sugirió que le haría falta compañía de mujeres para hacer bien su trabajo. Le miré de reojo y suspiré. Les escuché a todos, uno por uno, hasta que el alcalde me miró a mí. Me sonrojé un poco y sonreí ampliamente al alcalde y también a los lugareños que nos estaban mirando.
    - Encantada de conoceros, no soy una gran guerrera, pero me he jurado a mí misma protegeros a todos hasta mi último aliento y así lo haré. Espero que la experiencia sea agradable para todos.
    Miré al alcalde y le asentí dándole a entender que ya había acabado. No soy una persona muy experimentada en dar discursos, pero lo que había dicho me había salido de dentro, de eso estaba segura.
     
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  13.  
    Beholster

    Beholster Bomba

    87%
    Hora local:
    8:24 PM
    Cuando Aisha concluyó su breve pero motivadora conversación, el alcalde sonrió y vio como muchos lugareños miraban al grupo con un renovado optimismo. El dolor por las pérdidas materiales fue entonces reemplazado con esperanza en los corazones de los Hayanos, que ahora estaban ansiosos de ayudar a restaurar su hogar. Cinco completos extraños habían llegado para ayudarlos a ellos, y ellos, en su gratitud, los ayudarían en lo que pudiesen.

    - Muy bien, señorita, eso es más que suficiente. Bien, es hora de que les presente a algunos lugareños, serán bastante relevantes en su trabajo como cazadores, así que estén atentos.

    Tras esto, los llevó a la su casa, o mejor dicho, a lo que quedaba de ella. Era una humilde choza, como todas las casas del pueblo, a penas un poco más grande debido a que tuvo que añadir una habitación más para su oficina. Dentro de su oficina había una muchacha joven, no parecía de más de veinte años. Llevaba una camisa, una blusa y un vestido hasta las rodillas, todo bastante manchado y sucio debido al incidente. Estaba ocupada con una montaña de papeles del tamaño de una cabeza y no pareció notar la llegada de nadie.

    - Ella es Lucine, mi sobrina y secretaria, será la encargada de asignarles sus deberes. Cuando está ocupada es difícil que preste atención a nada más, pero quería que la viesen antes de nada. Normalmente, cuando tengan una tarea urgente, será ella la que les avise.

    Tras eso, se dirigieron a un edificio algo más grande y apartado de la aldea, tenía tres paredes de ladrillo y un techo de chapa. Desde fuera se podía ver una fragua, algunas armas y herramientas.

    - ¡Berries! ¡Ven, que tienes clientes!

    Por detrás de los cazadores apareció una criatura de piel azul brillante, su cuerpo parecía el de un niño, aunque era algo más pequeño. Su rostro era algo aún más raro, parecía como si perteneciese a una especie de reptil con bigotes de gato. La criatura estaba vestida con el típico guardapolvo negro de herrero.

    - Saludos, mi Berries, armero. Berries usa herramienta para ¡Pum! Y hacer armas para gente, y gente dar comida y cuidar Berries. Berries y gente ser amigos. Berries también comprar armas a capitán de vez en cuando, pero perder muchos materiales cuando agua venir.

    - Berries es un Atzuri, son criaturas muy adaptables. Nuestro viejo armero lo rescató un día y lo crió como a un hijo. Cuando murió, Berries se convirtió en nuestro armero. Tal vez no sepa hablar muy bien, pero es muy bueno con las armas. Ahora, veo que ustedes no tienen, así que tómense su tiempo para elegir algo de lo que tiene este amigo, en serio, vale la pena. Si quieren mejorar algún arma, Berries también es su mejor aliado, sólo deben traerle materiales y algo de comida. Ahora los dejo, tengo que ir a hablar con Lucine.

    Se han presentado con éxito y han avanzado en la historia, ahora elijan un arma, la aventura los espera.
    @Ichiinou @rapuma @Orgen @RedAndYellow @Raizo
    Misión: elijan un arma.
    Pueden divagar y conversar cuanto quieran, eso si, no pueden alejarse de la armería.
    Pueden hacer preguntas a Berries, yo las responderé cuando pueda. También, es probable que Berries haga alguna sugerencia.
     
  14.  
    Raizo

    Raizo Bufón

    10%
    Hora local:
    8:24 PM
    Cada lugar que miraba era tristeza, eso me puso mal por ellos, los pelos del brazo se me pararon del escalofrío después de que termine de hablar los demás al parecer se animaron. Retnuh un cazador de dragón igual que su padre, lo cual reflejaba poder, tenía entendido que cuando alguien casa un dragón refleja el poder cuanto más dragones cazas más es el poder, supongo que este chico no cazó ni uno aún pero refleja valentía y tal vez más experiencia que yo en combate. Luego un hombre que ya de un principio su actitud no me gustó exigió un colchón, mujeres y rutas, me transmitió en mi pensar, que es un hombre sin sentimientos osea ve una ciudad devastada y lo primero que pide es ¿mujeres?. Luego Aby la chica que saludé en el barco tenía los ojos rojos al parecer estuvo llorando y aparenta por derramar lágrimas, tal vez sea por que la obligaron venir, pero me quedaba con la opción de que vió a toda esta gente en esta situación y la sensibilizó, el sujeto se acercó a entregarle algo a la chica, lo cual hizo cambiar un poco mi pensamiento sobre él o tal vez... *¿pervertido?* Pensé. Luego de esto otra chica se presenta tampoco dice su nombre pero, seguramente ayudará mucho, por lo que a dicho, no aparenta tener experiencia en combate. El alcalde nos lleva a un lugar, antes me despido de la gente. *¿Y ahora que ?, Podría hacer arme a Retnuh seguramente pueda darme un buen consejo* pensé mientras mis agotadas piernas me llevan al lugar, una casa que parece basurero por lo sucedido, entramos a una oficina, una joven que parecía muy ocupada.


    - Ella es Lucine, mi sobrina y secretaria, será la encargada de asignarles sus deberes. Cuando está ocupada es difícil que preste atención a nada más, pero quería que la viesen antes de nada. Normalmente, cuando tengan una tarea urgente, será ella la que les avise.

    —Mucho gustó Lucine, Deezel mi nombre, un gusto conocerla—dije amablemente luego de eso no saca de alli, barro por donde mires , mis zapatillas eran toda una mugre, intenté sacarme un poco de aquel barro que ya molestaba, aún a esta distancia se podía observar el lugar a lo que parecía una armeria, *El alcalde me cerró la boca lo mejor que el no lo sabe* era obvio estaba por preguntarle antes si nos daría algo para poder defenderlos.

    - ¡Berries! ¡Ven, que tienes clientes!.

    *¡¡
    GENIAL!! tendré que pagar ¿yo?, con el estado de esta ciudad no conseguiré trabajo para comprar eso, para el colmo el hombre me trajo así nomás con lo que tenía puesto, tal vez ese tal Barries o Berries me fie algo*

    - Saludos, mi Berries, armero. Berries usa herramienta para ¡Pum! Y hacer armas para gente, y gente dar comida y cuidar Berries. Berries y gente ser amigos. Berries también comprar armas a capitán de vez en cuando, pero perder muchos materiales cuando agua venir.
    Lo miré muy sorprendido no entendí mucho fue como un trabalenguas todo eso que dijo , tal vez sea por que estoy agotado de tanto viaje.

    —Gracias señor—bueno no pareció tan mal después de todo. Aún sentía frío a si que quiero hacerlo rápido y conseguir un abrigo.
    —Eeeh hola ¿que tal? Soy Deezel tu Artnuh ¿cierto? a no Retnuh ( @Orgen ), puedo molestarte un segundo, que me recomiendas llevar, soy bueno con armas blancas, y tal vez tú tengas más conocimiento que yo—le dije mientras frotaba mi brazo con mi mano para entrar en calor.
     
    • De acuerdo De acuerdo x 1
    • Ganador Ganador x 1
  15.  
    RedAndYellow

    RedAndYellow Bomba

    11%
    Hora local:
    6:24 PM
    Aby rol.jpg
    Perdía la vista en el lodo, en el viento y en la sal que se extendía por absolutamente todas partes, no importaba a que parte moviera esos ojos de color verde, nada cambiaba; el sol seguía floreciendo y atacando fuertemente su cuello, quizá al caer la noche tendría unas hermosas quemaduras, tenía suerte de usar una blusa que tapaba su espalda y llevar un saco atado a la cintura, realmente hacía que por esa zona todo estuviera mil veces más caliente pero podía cubrirse los brazos y el cuello del sol apenas tuviera la oportunidad. Sabía dónde estaba y para que, o eso quería creer, realmente estaba perdida en medio de una isla devastada y repleta de “Criaturas mágicas” y como no era mejor, tenían que contratar a cazadores de piruleta con súper poderes, o es creía. Realmente Hastiar no era un mocoso, o un estúpido que quería salvar a todos, quizá ella era la estúpida, no era una locura, ese sujeto estaba ahí por mero interés, ¿Cuánto le habrán pagado? Pudo clavar sus ojos en él, justo cuando no podía mantener los ojos abiertos por que las lágrimas se le escurrían, tenía cara de desagrada; exactamente igual a la que había hecho Aisha cuando dijo que necesitaba “Compañía femenina”. A ella, le parecía una cosa demasiado estúpida y sin corazón, pero no diría ni mostraría nada, estaba acostumbrada; venía de un sitio donde las violaciones y asesinatos ocurren cada día, aunque nunca se vio en la piel de una asesina ─Aunque sea de monstros.

    Con esa sonrisa amarilla, fuerte y hecha le había entregado una pelotita, era de color azul oscuro y de hule, había tenido cientos de esas un tiempo atrás, realmente si funcionaban, las apretaba y lograba calmarse poco a poco. Era verdad que en los momentos cuando los gritos se hacían insoportables las rompía, quizá esa sería la excepción, estaba alejada finalmente de todo, era verdad que no sabía que haría, pero algo es algo.

    El camino y la charla con la chica, de la cual ni siquiera recordaba el nombre, pasaron lento y rápido al mismo tiempo, se la había pasado todo el camino y la pequeña charla viendo hacían su nueva pelota, apretándola y descargando sus malas energías contra ella. Tenía ganas de preguntarle ¿Dónde estuvo todo este tiempo?, con sus palabras seguramente en ningún buen sitio, se lavaría las manos después, igual que la pelotita.

    Berries, Berries. Por alguna razón ese nombre le parecía tan tierno, era tan azul como la pelotita que no demoro en guardarla. Realmente le parecía tierno, desde años tenía un gran aprecio hacia los gatos, eran como su segunda cosa a la que recurrir cuando no podía más; aunque nunca pudo tener uno por mucho tiempo, la comida de gato, donde ella vivía, era extremadamente cara. Quería evitar el impulso, peor no pudo y termino agachándose y acariciando la piel del extraño ser, que de inmediato reacciono a sonreír y mostrar unos afilados y blancos dientes. Le había caído bien, aunque seguía sin saber si lo que podía sentir siempre era reciproco, por lo menos estaba segura que a quien odiaba siempre la odiaban.

    Una gran armería se abrirá a su paso, con espadas quemadas y algunos arcos de colores. No se veía nada profesional de verdad, o quizá sí, no lo sabía, en su vida había visto un arma profesional, ¿Eso existía?, daba igual. Aisha revoloteaba como mariposa, observando todo. Retnuh y Dezeel se habían juntado en una esquina, la pelota la había tranquilizado bastante, quizá podía escuchar algo y guiarse, aunque ya sabía que una espada no sería lo suyo, sus brazos eran tan débiles que podían ser fideos, quizá un arco, realmente no lo sabía, tendría que poner atención a sus “Compañeros”
    Se acercó, y dejó caer su cuerpo sobre la pared, vio a Dezeel, calentando su propio cuerpo ¿De veras tenía frío?, para ella el clima a duras penas bajaba de temperatura, quizá era su temperatura y los ojos la mandaban. Ya no lloraba, pero la cabeza le dolía siempre lo hacía después de llorar ¡Maldita sea! Se juró no volver a llorar mientras se sentaba con la espalda reposada en la pared. Ahí seguían, ambos.

    —Gracias señor—Eeeh hola ¿qué tal? Soy Deezel tu Artnuh ¿cierto? a no Retnuh, puedo molestarte un segundo, que me recomiendas llevar, soy bueno con armas blancas, y tal vez tú tengas más conocimiento que yo—. Esa fue su pregunta, no la había visto, quizá sería mejor para ella y pasar desapercibida o ignorada, pero la pelotita la había calmado demasiado ¡Mierda!

    Hola, a ambos ─ Eso salió solo, ¡Lo juraba! ─Debería escoger un arma ahora mismo, el problema es que no sé nada de armas ─Ese sería el momento de reír, pero se había dado cuenta de lo torpe que se miraba.
     
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