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Willbreakers [Día 6]

Tema en 'Latitudes Vaqueras' iniciado por rapuma, 16 Febrero 2015.

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    rapuma

    rapuma Absorbente

    36%
    Hora local:
    8:39 AM
    Huargo negro
    Pv: 100 - 37 -10 -3 -8 -6 -10 = 26

    Hardlock
    Pv: 143 -9 = 134
     
  2.  
    Amelie

    Amelie Vigía

    42%
    Hora local:
    4:39 AM
    Hardlock miró de reojo a la cuadrilla; en ese momento dejó de setirse como víctima de aquella bestia; en cambio se sintió como el depredador atacando a su presa; esa era la fortaleza de un grupo organizado, cuando cada integrante se unía para ser uno solo; es ahí cuando se demuestra la verdadera fuerza.
    Levantó su revolver; no apuntó, sólo disparo, fue un movmiento rápido y sin miedo.
    Para que me venga saliendo un 1 xD y mi párrafo termine siendo una vacilada
     
    Amelie ha tirado dados de 10 caras para Revolver Total: 7 $dice
    Amelie ha tirado dados de 40 caras para Revolver Total: 38 $dice
  3.  
    rapuma

    rapuma Absorbente

    36%
    Hora local:
    8:39 AM
    El último disparo de Hardlock acabó con la bestia que saltó hacia atrás, con la cabeza agujereada. Notaron que, a pesar de estar cubiertos de rastros de animal, el suelo no tenía ni una gota de sangre. Sansón sonrió de medio lado cuando la última fibra racional de su mente desapareció y aceptó por completo que se habían enfrentado contra algo del más allá y que, seguramente, no sería lo único con lo que se encontrarían.

    Se quedaron en silencio por un par de minutos hasta que los trozos de los animales comenzaron a latir. Para cuando los sabuesos lograron levantarse ya habían perdido todo interés en el grupo. Se juntaron en un pequeño grupo, sacudiendo la cabeza y meneando las colas con alegría. Pequeños gruñidos salieron de sus gargantas, como si fuesen mansos cachorros a punto de recibir sus platos con comida. La temperatura bajó drásticamente y a pesar de que estaba amaneciendo, ahí mismo seguía siendo de noche. Los perros corrieron para encontrarse con el dueño, quien lentamente apareció entre la bruma montado sobre un caballo blanco y cubierto con una amplia capa gris. –Una cuadrilla. –dijo con genuino interés una vez que estuvo lo suficientemente cerca. –Hace meses que no veía a un grupo de valientes vaqueros. –Y tú eres Perro Negro. –dijo Sansón. –Miembro del Llanto Maldito. –el mencionado descubrió su rostro para mostrar una orgullosa sonrisa enmarcada por una rojiza barba que resaltaba la palidez de su piel. Sus ojos grises los examinaron por unos segundos antes de virarlos hacia sus mascotas quienes, sumisas, daban cortos pasos alrededor de su caballo. –No aprecio que la gente maltrate lo que es mío. –Cid tragó fuerte y dio un paso al frente. –Y nosotros no apreciamos que nos coman vivos. Me parece que tenemos un conflicto de intereses por aquí. –Perro Negro soltó una risa. –Mis perros sólo cazan las almas de los pecadores. Únicamente envían al inframundo a quienes lo merecen. Y los atacaron por una razón… así que, díganme, ¿por qué no debería de terminar el trabajo de mis perros?
     
  4.  
    Amelie

    Amelie Vigía

    42%
    Hora local:
    4:39 AM
    Hardlock guardó su revolver; no porque no sintiera peligro al ver a alguien del Llanto maldito, sólo fue un reflejo para denotar que no quería buscar más conflicto; por desgracia su cuerpo a veces era más inteligente que sus palabras —Si no acabaron su trabajo es que no estaban a la altura. Tus...— miraba a las criaturas ahora con la luz del sol— perros perdieron; eso significaría que nadie aquí presente merece ir al infierno—
     
  5.  
    rapuma

    rapuma Absorbente

    36%
    Hora local:
    8:39 AM
    Pareciera como si las nubes hubieran ennegrecido el cielo; ahora nuevamente una pequeña luna llena, tapada ocasionalmente por nubes, iluminaba la escena. El día había muerto tan pronto y durado apenas un parpadeo. Sin duda algo inusual ocurría allí mismo.
    Perro Negro observa a Hardlock no sin antes sonreír con desdén. -Puede que no, la verdad. Después de todo, mis sabuesos del Inframundo son almas de pecadores que, castigadas, tienen como obligación matar a gente que carece de honor y moral. Como aquél sujeto sobre el carromato, ¿piensan que es un hombre inocente, peleando por su vida? Se sorprenderían de solo conocer a los que nos rodean. Por ejemplo, tú... -el índice apuntó a Hardlock. -Que vives de la miseria y el robo, un mero ladrón al servicio de matones y asesinos... -paseó la vista por la cuadrilla. -Un ladrón, un ventajista, un esclavo asesino, un asesino de su propia familia, un vendedor de órganos del mercado negro, un cazador alcohólico y por supuesto... -desvió la mirada al hombre que se encontraba sobre el carromato, con la escopeta lista. -Un proxeneta con su mercancía lista para vender... ¿no escuchan los gritos de las mujeres dentro de su carro? Claro, mis sabuesos hubieran terminado con su existencia rápidamente, pero ahora, condenadas a ser penetradas por mil clases de hombres, de los más perversos a los más crueles... -el hombre da media vuelta y los lobos le siguen, comienza a desaparecer en la bruma. -Nos veremos en otra ocasión... y terminaré el trabajo que mis perros no pudieron terminar.
    La bruma desapareció con todo rastro del jinete y los huargos. La cuadrilla se quedó en silencio, mirándose los unos a los otros; Lazue miró al hombre del carromato que comenzaba a bajar del mismo y espoleó a toda prisa hacia él. Sansón solo sonrió divertido.
     
  6.  
    Amelie

    Amelie Vigía

    42%
    Hora local:
    4:39 AM
    Vió como aquel hombre partió en la bruma; sus palabras le habían hecho arder un llama de rencor que el no conocía en su interior; estaba molesto —Vaya manera de arreglar las cosas; tan sencillo es liberarlas, en lugar de tomar el papel de Dios y privar de la vida a alguien— miró al hombre en el carromato —por más despreciable que sea...—
    Caminó hacia el carro dejando que Lazue actuara como quisiera; sacó su ganzúas y comenzó a forzar las cerraduras —¿Y qué maneras de rescatar son esas?— decía mirando a las asustadas mujeres —Dejarlas a su suerte en este árido lugar sin saber a donde dirigirse; ¡atadas! o ¿Acaso sus perros quitarían las cadenas con delicadeza? ¡Vamos! ¡Claro que no!— seguía ayudándolas—además, toman el camino equivocado y la muerte por deshidratación las esperaría...— en verdad estaba molesto por ese hombre, tanto que no dejaba de hablar mientras liberaba a las mujeres; haciéndolo de manera rápida y precisa, si... como sólo un ladrón sabe hacerlo —¿Cree que sabe todo de mi? ¡Bah! no tiene derecho a juzgarme; no tiene derecho a meterse en mis asuntos...— Dijo soltando la última cadena de aquellas mujeres que aún seguían asustadas por razones obvias; Hardlock las miró mientras sacaba su mapa —Ustedes están justo aquí— dijo señalándoles la posición —Mc Farlane's Ranch no está demasiado lejos; está aún más cerca Armadillo; pero desconozco la clase de lugar que es ese; Mc Farlane's es más seguro...— decía señalándoles el camino intentando no sonar tan molesto; pero aquel hombre lo sacó de sus casillas.
     
  7.  
    rapuma

    rapuma Absorbente

    36%
    Hora local:
    8:39 AM
    -¡Hey! ¡Qué rayos está haciendo? -dijo el hombre del carromato, un sujeto de mediana edad, robusto que cuando estuvo por golpear a Hardlock recibió un potente golpe en la mandíbula que lo sentó de trasero en la tierra. Lazue le apuntó con su escopeta mientras las mujeres eran liberadas. El Moro sujetó al hombre con una llave y lo dejó inmovilizado mientras Sansón, Cid y don Diego se acercaban al carromato. -¿A dónde llevabas a estas mujeres? -preguntó Lazue sin dejar de apuntar, el hombre del carromato se movió pero fue inútil. -Rathskeller Fork; el dueño del burdel me paga 100 monedas de oro por cabeza, podemos dividir el botín... podemo- Augh! -El Moro hizo presión y obligó a callar al hombre. Las mujeres liberadas por Hardlock se reunieron a su alrededor, mirando el mapa sin entender nada, solo veían líneas y puntos. Notaron que estaban unidas a cadenas de sus tobillas entre ellas, por lo que no podrían montar ningún caballo. El Judío las alineó para que pudieran verlas bien; todas mujeres maduras, a excepción de una chiquilla preciosa, con gestos inocentes, cabello rubio y rizado, ojos celestes, apenas levantaba la cabeza. -¿Qué haremos entonces con esto? -preguntó molesto Sansón. -Son una carga. No somos niñeras. -Lazue se volteó enfadada pero al enfrentar su mirada con la del francés, bajo la cabeza. -André, por favor... morirán si las dejamos aquí... no pueden manejar el carromato por si solas, no con esas cadenas. -Sansón escupió y se cargó la ballesta en la espalda. -Cortamos las cadenas y son problema de ellas mismas. Tenemos un lugar a donde ir, ¿no es cierto... ladrón? -miró furtivamente a Hardlock, pero Cid intervino y cambió el tema. -Si uno de nosotros se va con ellas en el carromato, ¿a dónde irá? Desde luego que su destino queda removido del mapa. ¿Dónde planeas llevarlas si es que pudieras, Lazue? -la mujer se quedó en silencio por unos segundos, sosteniendo el arma, mirando un punto aleatorio en la tierra hasta que levantó la vista. -Armadillo. Puedo llevarlas con el comisario de allí... -inmediatamente todos se mostraron disgustados; era sabido que la mayoría eran buscados, si el comisario no los reconocería, lo harían cazarecompensas de la ciudad. -Iré sola si es necesario... pero no las abandonaré.
     
  8.  
    Amelie

    Amelie Vigía

    42%
    Hora local:
    4:39 AM
    —Pueden esperarnos a las afueras; acompañaré a Lazue; a mi no me conocen ni conocerán. Ellas no entienden las direcciones a donde señalo, y no es de sabios dejarlas aquí solas; y menos con caballos muertos, el carromato es inútil; no sé ustedes pero no quiero cargar en mis hombros la muerte de gente inocente— miró las cadenas de sus pies; sólo había liberado sus muñecas ignorando que el castigo también estaba en sus pies — También debo liberarlas de estas... no quiero entrar a un pueblo y que me acribillen por que crean que yo soy el proxeneta—
     
  9.  
    rapuma

    rapuma Absorbente

    36%
    Hora local:
    8:39 AM
    -Créeme que no te acribillaran, chico. Te amarán. -bromeó Sansón mientras paseaba entre las prostitutas. Lazue lo miraba feo. -Pero no irán ahora. Perro Negro merodea. Acamparemos aquí... iremos todos juntos. -Sansón no confiaba en Hardlock y le molestaba que nadie hiciera un comentario sobre lo mencionado por Perro Negro. -Prenderemos una fogata. -el francés se alejó y El Moro lo siguió. Cid noqueó al proxeneta que cayó al suelo. Don Diego se acercó a Hardlock antes de que pudiera sacarle las cadenas a las mujeres. -Déjame ver tus heridas, muchacho. Podrían infectarte. -Cid rió. -Tranquilo don Diego, esas heridas pueden esperar un poco. Mientras tanto ayúdame a preparar el perímetro. -El Judío asintió y partió con el español. Lazue quedó con Hardlock que lo miraba sin parpadear. -Gracias... -musitó tan despacio que pareciera que no movió los labios. -Por apoyarme... nadie tendría que ser tan cruel con las mujeres. -observó a las prostitutas que iban a ser vendidas sin su consentimiento. -Las tratan como si fueran ganado... -la pequeña niña rubia comenzó a sollozar, forzándose para no llamar la atención del hombre y la mujer que hablaban.
     
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  10.  
    Amelie

    Amelie Vigía

    42%
    Hora local:
    4:39 AM
    —Apoyo lo que creo es justo...— sonreía mientras volvía a sacar sus ganzúas —Aunque diré que no siempre es justo para todos; en estos tiempos es difícil poder diferenciar el bien del mal —se quitó sus guantes para mirar una herida que tenía por aquellos perros, la mano comenzaba a sentir el dolor —Además somos un equipo; debemos cubrir las espaldas uno del otro—
     
  11.  
    rapuma

    rapuma Absorbente

    36%
    Hora local:
    8:39 AM
    Lazue sonrió y acomodó a las mujeres alrededor del carromato, donde el proxeneta estaba desmayado. Sansón volvió con Bassa con leña para el fuego y al cabo de unos momentos, Cid y don Diego hacían lo propio. Armaron un pequeño perímetro y armaron una fogata, la noche no tardaría tanto, la brisa del rocío que caía delataba el pronto amanecer. Don Diego se acercó a Hardlock y comenzó a aplicar un ungüento especial, que al tacto era frío pero rápidamente se calentaba, con eso bastaría, lo mismo hizo con Moro y Cid que habían sufrido heridas menores. -No necesitan puntos, se cicatrizará por su cuenta. -dijo el Judío mientras se acomodaba en una manta al lado del fuego y cerraba sus ojos. -Si me disculpan... -dijo antes de caer dormido al instante. El Moro se mantuvo sentado con todo su corpachón, con sus ojos mirando desconfiado. Lazue compartió parte de sus provisiones con las prisioneras mientras Sansón asaba un par de conejos al fuego. Cid comió poco antes de dormir; Lazue hizo lo propio al igual que las prisioneras. Solo Sansón y el Moro estaban despiertos, uno vigilando, el otro comiendo en silencio.
    -Ladrón... -el francés rompió el silencio, mirando fijamente a Hardlock. -Sabes, conocí a varios sujetos que se hicieron pasar por exploradores durante muchos viajes, solo por ganar reputación, aceptación o por querer jugar un juego que iba más allá de sus posibilidades... -lo único que interrumpía era el canto lejano de grillos y el crujir del fuego. -Y yo mismo he cortado cuellos de mentirosos... así que dime... ¿eres un mentiroso?
     
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  12.  
    Amelie

    Amelie Vigía

    42%
    Hora local:
    4:39 AM
    Hardlock tragó saliva; sabía que el momento había llegado —Soy un mentiroso; no soy un explorador, y mi nombre no es Earl Dalton, esa no es mi vida— dijo mirando a fuego — Soy un ladrón, mi naturaleza es mentir; pero si lo hice con ustedes no fue por fama o fortuna; lo hice por necesidad— su hermano pasó por su mente; no quizó hablar de Cid, pues si Sansón le cortaba la garganta en ese momento no quería que también peleara con el único que había visto algo de valor en él; aunque Hardlock aún no entendía el "qué" —Sé leer mapas, conozco las estrellas porque la noche siempre ha sido mi aliada— miró a Sansón — Si piensas matarme no me quedaré sentado, te enfrentaré aunque no sea vencedor—
     
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  13.  
    rapuma

    rapuma Absorbente

    36%
    Hora local:
    8:39 AM
    André Sansón se quedó en silencio, mirando las llamas crecer; el canto de los grillos inundó por unos momentos la escena hasta que el francés rompió el hechizo al quebrar una ramita con sus manos. -Esto es una cuadrilla, ¿sabes lo que es una cuadrilla, verdad? -lanzó la rama quebrada al fuego, donde fue consumida al momento. -Es un grupo que se cuida las espaldas. Esta gente moriría por mí, al igual que yo por ellos. -ladeó la cabeza y observó a Cid durmiendo. -Aún tengo mis dudas sobre él... pero no con Bassa. -el gigante negro miró curioso a los hombres, luego volvió a retomar su guardia. -Trabajaba en una plantación, era un esclavo, le cortaron la lengua por referirse mal a su "amo". Lo salvé y desde entonces no se separa de mí. Lazue fue una prostituta en un burdel hasta que le propuse un mejor camino. El Judío fue amigo de mi padre, no siempre está de acuerdo conmigo, pero está en deuda con mi viejo hombre, por lo que me ayuda siempre que lo necesito... y Cid... bueno, nuestro encuentro fue casual, no sé a ciencia cierta qué es lo que busca, pero puedo contar con él cuando salimos de expedición. -se inclinó hacia Hardlock, las sombras de las llamas bailaban sobre su tenebroso rostro. -¿Puedo contar contigo? Ya estamos muy metidos para dar marcha atrás, aunque no me costaría mucho matarte y dejarte a los coyotes... Cuéntame de ti y quizá cambie de opinión.
     
  14.  
    Amelie

    Amelie Vigía

    42%
    Hora local:
    4:39 AM
    Sin temor pudo hablar, se sentía seguro —Sé que entenderás que tener a un ladrón como yo de tu lado es mucho mejor que un hombre que sólo sabe leer mapas— después suspiró; odiaba dar su nombre, era lo único realmente suyo, su propiedad; algo que debe ocultar de todos; miró sus manos, hace tiempo no las veía desnudas; así se sentía en ese momento mientras cerraba los ojos — ¿En verdad quieres saber de mi? — preguntó con la esperanza que aquel hombre cambiara de opinión, pero su silencio era por la espera de una respuesta, abrió sus ojos y habló —No hay mucho que saber de mi; crecí en una familia de ladrones; mi abuelo es el mejor que puedas encontrar, no habla demasiado y es excelente en lo que hace. No negaré que siempre he deseado ser como él, en especial porque disfruta la vida con lo que tiene, algo que yo no he aprendido, yo robo por necesidad mientras que él sólo lo hace por el reto. Mi hermano es quien me hace dudar de lo que quiero hacer con mi vida, el no quiere ser como nosotros, el no quiere robar. Pero donde vivo eso es lo único que puedes hacer— Lo miró a los ojos — Quiero salir de mis horizontes, para encontrar un lugar donde él pueda pertenecer; aún es joven y sé que si encuentro algo lograré evitar que se convierta en alguien como yo. Porque es una promesa a mi mismo; a mi verdadero yo— llevó su mano a su pecho—Cleavon Hardlock— volvió a mirar al fuego con una postura relajada —¿Qué si puedes confiar en mi? Claro, ahora tienes mi nombre; aunque llámame únicamente Hardlock— soltó una pequeña risa —Mi apellido me define más... —
     
  15.  
    rapuma

    rapuma Absorbente

    36%
    Hora local:
    8:39 AM
    Sansón se quedó en silencio luego de las palabras de Hardlock; arrojando pequeñas ramas a la fogata para avivar el fuego. Levantó la vista y miró a Cleavon. Se permitió sonreír un poco. -Entonces estás adentro, Hardlock. -dijo de manera despectiva, mirando a Cid esta vez. -Él no lo sabe. Pero es justo que te diga esto. -se tocó el amuleto, donde la moneda descifraba una ubicación. -Esto es mucho más de lo que aparenta. La fortuna del viejo cowboy es apenas una piedra a lo que quiero encontrar. Esa ciudad está maldita; y si realmente sucede lo que dicen los dichos... tendremos la cabeza de uno de los del Llanto Maldito. Cobraremos el doble, pero el riesgo se triplica, naturalmente. Ya viste a Perro Negro; no sé porque nos perdonó la vida, podría habernos matado... -sonrió desafiante, el francés disfrutaba cuando su vida corría peligro, se sentía vivo. -Pero es hora que te contemos nuestra historia; tienes que conocer las dos partes del pastel para llegar a una decisión. -y cuando estaba por hablar, la pequeña niña de rizos de oro y ojos celestes se levantó, asustada; se abrazó a si misma y comenzó a sollozar. Sansón la miró con desdén.
     
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