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[Partida] Weirdworld III: Paradox

12 Agosto 2016
[Partida] Weirdworld III: Paradox
  • Weirdworld III: Paradox
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    Tipo: Normal Web: MafiaLandia
    Fecha: 22/6/2016 — 10/7/2016 Duración: 6 Días y 5 Noches.
    Bandos: Proyecto PDX (Pueblo), Libertadores (Mafia), Milenarios & Cazador. GM: ayrendor
    Jugadores: 18 jugadores: Alesandro El Mafioso (x Labruna [Día 3]), Ayeah, BaKu, Carlos, Dartan, Definitely not ayrendor, Ichiinou, Kaki_8, Kuroro, Lance, Lestat, Manuelelcapooo, Myriel, Qué importa, Slam, Snk, Sturmovik, Xeon.
    Bando ganador: Libertadores (Ayeah y Definitely not ayrendor) & Tom Oquiss (Carlos).
    Particularidades: No Linchamiento. Empate → All Out.
    Ranking: {{{ranking}}}

    Obituario


    Obituario
    Período Jugador Rol Bando Muerte
    Noche 1 BaKu Fiedrich John Escher Proyecto PDX Asesinado.
    Día 2 Kuroro Amber Williams Libertadores Linchado.
    Noche 2 Lance Ebrahim Azam Proyecto PDX Asesinado.
    Día 3 Qué importa Ronare Ler Libertadores Linchado.
    Noche 3 Manuelelcapooo Manuel Andrade Proyecto PDX Asesinado.
    Noche 3 Myriel Colette Erdély Proyecto PDX Asesinada.
    Día 4 Sturmovik El Cazador Cazador Asesinado.
    Día 4 Xeon Drex Soudam Milenarios Linchado.
    Noche 4 Slam Diógenes Proyecto PDX Asesinado.
    Noche 4 Kaki_8 Aldous Schrader Proyecto PDX Asesinado.
    Día 5 Lestat Didier Levallois Proyecto PDX Linchado.
    Noche 5 Dartan Oliver King Proyecto PDX Asesinado.
    Día 6 Labruna James Thompson Proyecto PDX Linchada (3 votos).

    Roles


    Proyecto PDX
    Rol Jugador Habilidades Descripción
    Aeka Nabe Ichiinou Amigable/Nexo Nombre: Aeka Nabe
    Alias: Kyōkan
    Edad: 21 años
    Nacionalidad: Japonesa.
    Poder: Tiene el poder de que toda persona que la conozca, la adore. Bloqueo mental: puede evadirse del mundo cuando lo desee, en cualquier situación. (Si quieres sugerirme algún otro o ponerlo pues, por mí genial.)
    Rol: Cada noche puedes escoger si quisieras ser amigable, con la habilidad que eso conlleva; o ser un nexo y que las acciones dirigidas hacia si se distribuyan aleatoriamente.
    Descripción: Aeka es una chica que siempre ha sido muy popular, con su apariencia normal, el pelo oscuro, la piel pálida, sus ojos celestes y su vestimenta sencilla, no debería destacar mucho, pero en cambio, lo hace. Desde muy pequeña se dio cuenta de su terrible poder, el cual considera una maldición, ya que nunca podía estar sola, ya que todos la perseguían. Así que más tarde, desarrolló su segundo poder que le hacía evadirse de la realidad y poder encontrar un momento de calma. Al darse cuenta de que hay más personas como ella, se dedicó a buscarlas y eso le jugó algunas malas pasadas, conociendo a individuos bastante peligrosos.
    Historia: Su madre es una mujer sin poderes y desconoce la identidad de su padre, pero según la información que tiene este era un individuo con poderes, que provenía de una familia donde muchos eran como él. Es una heroína conocida en Japón que nunca ha pertenecido a ningún grupo. Tiene poderes desde que era un infante, pongamos, 4 años, su primer poder empezó a manifestarse, pero no empezó a tener consciencia de él hasta mucho después.
    · Conseguir comunicarse simultanemente con al menos tres personas.
    · Evitar con el nexo una acción de muerte.
    · Conseguir comunicarse con cinco personas durante la partida.
    Aldous Schrader/Alphonse Schrader Kaki_8 Hada/Intruso Nombre: Aldous Schrader / Alphonse Schrader
    Alias: Martyr / Shadow.
    Edad: 37 años.
    Nacionalidad: Alemana.
    Poder: Dependiendo de la personalidad puede usar su propio cuerpo para recibir los daños dirigidos a otra persona, o puede transportarse inmediatamente tras otra persona para que le sirva de escudo.
    Rol: Cada turno de noche puedes: o bien recibir los estados perjudiciales y acciones malignas dirigidas a otro jugador de tu elección, o puede utilizarlo de escudo para protegerte a ti mismo.
    Descripción: Rubio y de ojos azules. Estatura media y rostro común. Su mirada está ausente cuando es Aldous, mientras que Alphonse parece permanentemente nervioso.
    Historia: Aldous/Alphonse nació en Berlín y a la tierna edad de 3 años comenzó a manifestar trastorno de personalidad múltiple. Sus padres se lo tomaron bastante bien, hasta que a los 6 años comenzó a manifestar también poderes. Tras un par de escándalos, que involucraron daños a otros niños que fueron silenciados por el gobierno, pasó a ser tutelado por un grupo de profesionales y expertos en trastornos mentales. A los 15 años escapó de su custodia y hasta el día de hoy ha permanecido en libertad (a pesar de los esfuerzos por capturarle por lo peligroso que podría llegar a ser).
    · Llevate la muerte de otro jugador.
    · Llevate un estado perjudicial de otro jugador.
    · Protégete de una acción de muerte usando a otro jugador.
    · Protégete de un estado alterado usando a otro jugador.
    Colette Erdély Myriel Vigilante Demorado Nombre: Colette Erdély
    Alias: Dalca
    Edad: 29.
    Nacionalidad: República de los Cárpatos.
    Poder: Puede controlar la energía eléctrica del ambiente. Esto le permite volar en cierta extensión, pero mayormente afectar al sistema nervioso de las personas.
    Rol: Cada turno de noche puedes apuntar a otro jugador. Desde ese momento queda marcado. En el caso de que no retires la marca, le matarás en el turno de noche siguiente (vigilante demorado). Tienes la posibilidad de eliminar esa marca antes de que termine la noche en que damos muerte. No obstante, no puedes retirarla dos turnos consecutivos.
    Descripción: De piel pálida y mirada ausente. El pelo color cobrizo y bastante corto (aunque no a lo garçon). De estatura media, bastante alta para su país de procedencia.
    Historia: Nacida de una familia con algunos precedentes en superpoderes, fue separada con apenas 5 años de sus padres. A partir de ese momento fue sometida a un duro entrenamiento para garantizar que dominara sus habilidades y pudiera usarlas con precisión. Heroína para algunos, villana para otros, es un símbolo vivo de la RC, donde no es raro ver su rostro empapelando las calles sobre mensajes publicitarios del régimen gobernante.
    · Dispara a un mafioso y ejecuta la muerte demorada.
    · Dispara a un jugador no mafioso e interrumpe su muerte.
    · Apunta a dos mafiosos.
    Didier Levallois Lestat Bandido/Protector Nombre: Didier Levallois
    Alias: Le Candidat
    Edad: 44.
    Nacionalidad: Francesa.
    Poder
    : Poderes telepáticos. Le es indispensable utilizar su mirada para poder orientarlos correctamente. Con ellos puede controlar a las masas (en caso de personas con poderes sólo uno de cada vez), o usarlos para ahuyentar a las personas de alguien en concreto.
    Rol: Cada noche puedes robarle un voto a otro jugador con tu acción de cacique y al mismo tiempo puedes proteger a un jugador de tal forma que no reciba votos el turno siguiente (protector). Esta última habilidad no puedes utilizarla dos noches consecutivas sobre el mismo objetivo.
    Descripción: Alto y apuesto, de ojos color avellana y rasgos atractivos. No está muy musculado.
    Historia: Didier lo tenía todo para triunfar en la vida. Pero como ese “todo” se podía cuantificar en números y divisas, sólo una gran bomba en el complejo industrial Levallois hizo falta para perderlo. Didier se vio llevado a la bancarrota por un ataque de un grupo de liberación humano. Hundido pero no vencido, Didier inició una meteórica carrera política (cuesta abajo y sin frenos) contra los humanos. Después de fracasar nuevamente, comenzó a utilizar métodos menos ortodoxos para tratar de convencer a sus congéneres de sus puntos de vista.
    · Roba el voto a dos mafiosos.
    · Roba el voto a un mafioso.
    · Protege a alguien de un linchamiento seguro.
    Diógenes Slam Auto Heridor/Rastreador Nombre: Diógenes
    Alias: Mate.
    Edad: 3 años
    Nacionalidad: Inglesa (Londres).
    Poderes: Regeneración, olfato aumentado y telepatía.
    Rol: Cada turno de noche puedes usar rastreador sobre otro jugador. Si te atacan, ojo, atacan (cualquier habilidad de efecto negativo), recibirás un punto de daño (como una herida). Cada dos turnos de partida (noche/día), recuperas un punto de daño. La acción de muerte sobre ti supone cinco puntos de daño, y hasta que no los recuperes estarás como “muerto” en la partida. Si en algún punto tienes más de ocho puntos de daño, no podrás recuperarte.
    Descripción: Es un perro de raza bull terrier, blanco con una mancha redonda color negra en uno de sus ojos
    Historia: Un perro sometido a un experimento para crear al can definitivo que le concedió la capacidad de regeneración de Dogpool, el super olfato de Krypto y la habilidad para comunicarse telepáticamente con los humanos como el perro ese de Misfits. Además puede volar y posee la fuerza, velocidad y resistencia características de cualquier superhéroe.
    Se escapó de la organización que le brindó los poderes el mismo día que los obtuvo para poder vagabundear en libertad, por lo que podría decirse que es un experimento fallido, ya que se esperaba que fuera un arma con la máxima lealtad y les salió esto. No tiene ningún respeto por la autoridad pero tampoco les guarda rencor a los humanos ni nada por el estilo, solo no le gusta recibir órdenes. Más allá de esto puede estar dispuesto a ayudar a humanos y combatir el crimen si encuentra la motivación suficiente. Le gusta estar tirado descansando al sol la mayor parte del día, las papas a la francesa y lamerse las partes. Obviamente odia a los gatos.
    · Rastrear a un mafioso y conseguir que se le linche por ello.
    · No sufrir ocho puntos de daño.
    · Ratrear a un mafioso efectivamente.
    Ebrahim Azam Lance Convertidor Nombre: Ebrahim Azam
    Alias: The simple man (traducción del Urdu).
    Edad: 53 años.
    Nacionalidad: Pakistaní.
    Poder
    : Puede eliminar los poderes de otro jugador con sólo mirarlo.
    Rol: Cada turno puedes vainillizar a otro jugador con poderes sea cual sea su habilidad.
    Descripción: Gordo y de cara redonda. Ojos extremadamente grandes en comparación del resto de sus facciones. Viste siempre prendas amplías y holgadas. Su pelo es negro y su tez es oscura.
    Historia: Azam no descubrió sus poderes hasta una avanzada edad, al frustrar un atraco de un individuo con poderes. Desde entonces no se ha dedicado en cuerpo y alma a la labor de héroe, sino más bien a peregrinar en búsqueda de su misión en la vida.
    · Elimina los poderes de uno de los milenarios.
    · Elimina los poderes de un mafioso.
    · No causes la muerte de ningún ciduadano con tus habilidades.
    Fiedrich John Escher BaKu Científico Nombre: Fiedrich John Escher (F.J. Escher).
    Alias: No tiene.
    Edad: 25.
    Nacionalidad: Belga.
    Poder: No tiene. Es humano.
    Rol: Cada turno puedes utilizar tú acceso a las fuentes de datos más completas y últimas innovaciones en robots médicos para conseguir parte del rol de otro jugador. Al mismo tiempo, mientras le investigas parcialmente, dicho jugador se encontrará protegido por los robots.
    Descripción: Bajito y de piel extremadamente blanca. Su pelo ya es bastante cano, a pesar de su juventud. No sonríe a menudo fuera del laboratorio. Muy delgado, casi en los huesos.
    Historia: Fiedrich lleva siendo parte del proyecto Paradox desde sus inicios. Un genio desde la cuna, su mente es la que se encuentra detrás de este último intento de salvar la sociedad tal y como se conoce.
    · Consigue el rol de un mafioso.
    · Consigue proteger a alguien de su muerte.
    · Investiga a 4 personas.
    Jacob Urie Snk Detector de Mentiras/Interrogador Nombre: Jacob Urie
    Alias: Phantom
    Edad: 22.
    Nacionalidad:
    Estadounidense (New Vegas, Nevada).
    Poder
    : Agilidad, fuerza y resistencia reforzada. Puede volar a velocidades por encima del Mach V.
    Rol: Cada noche puedes plantear cuatro preguntas a una persona, sólo tendrá la obligación de decir la verdad en una de ellas. Las preguntas no podrán ser idénticas en noches consecutivas. Una vez durante la partida tienes un detector de mentiras para pasarlo por un post.
    Descripción: Espigado y de mirada severa en el centro de un rostro afilado. Sus rasgos son extremadamente simétricos. Su cuerpo es atlético, aunque no musculado.
    Historia: Jacob es el XLVI Phantom en la familia Urie. No utiliza máscara, pues todos los miembros de su familia llevan siendo superhéroes de forma pública durante milenios. Hay quienes dicen que los Urie son para New Vegas, lo que el Presidente de EEUU es para todo el país. No está muy lejos de la verdad esa afirmación, pues son tratados como auténticas celebridades. Esto pesa sobre el carácter de Jacob, despreocupado y engreído, pero con un fuerte sentido de la justicia.
    · Pilla alguna mentira en tu detector.
    · Interroga con éxito y consigue la confesión de un no-pueblo.
    · Interroga a un mafioso.
    James Thompson Alesandro El Mafioso (Labruna) Copión Diurno Nombre: James Thompson
    Alias: Desconocido.
    Edad: 54 años
    Nacionalidad: Desconocida.
    Poderes: Teletransporte instantáneo vía control mental. A través de esta habilidad puede crear temporalmente hasta nueve clones. Además, puede metamorfosearse en cualquier ser que tenga ojos que previamente haya visto.
    Rol: Copión. Cada turno de día puedes copiar a un jugador. Durante el turno de noche, podrás utilizar su habilidad. Nota: También puedes dejar el uso de tu habilidad hasta por la noche, pero en ese caso sólo te admitiré la acción si la envías antes de que expire el tiempo de noche (soy estricto con esto).
    Descripción: Depende de quién tenga copiado.
    Historia: James Thompson es un hombre que después de haber tenido tantos problemas en su vida (económicos, familiares y hasta enfermedades) está tratando de salir adelante. Luego de tratar de suicidarse tirándose a un acantilado (donde tiraban todas las cosas toxicas que podrían afectar ambientalmente a todo el planeta), misteriosamente aparece en la casa de su familia. En ese momento descubrió que su vida ya no sería la misma. Es un héroe. No ha pertenecido a ningún grupo. Comenzó a tener poderes a los 53 años.
    · Copiar a alguien que tenga una habilidad que consista en aprovecharse del rol de otro jugador (tipo a la suya).
    · Salvarle la vida a alguien gracias a su habilidad.
    · Copiar y utilizar efectivamente su acción en dos ocasiones.
    Manuel Andrade Manuelelcapooo Armero/Vengador Nombre: Manuel Andrade
    Alias: Vulcano
    Edad: 13.
    Nacionalidad: Argentino.
    Poder: Capaz de construir casi cualquier cosa de la nada, pero incapaz de usarlas sobre sí mismo. Utiliza una armadura capaz de repeler ciertos ataques. No puede utilizar sus propias armas.
    Rol: Cada noche puedes darle un arma a otro jugador. Si te apuntan con varias habilidades (exceptuando la muerte), podrás devolver una de ellas el turno siguiente a su autor.
    Descripción: Nadie sabe cómo es bajo la armadura color mate y verde.
    Historia: Nacido de una familia de gente con poderes de poco nivel, comenzó a manifestar sus habilidades a la tierna edad de dos años. A los cuatro años construye su primer vehículo autopropulsado. A los siete años trata de construirse un arma de juguete a sí mismo. Al tratar de empuñarla, algo sale mal y acaba deformado (no es de dominio público en que extensión). Tras esto se crea una armadura que lleva en todo momento. La máscara del yelmo se adapta y muestra expresiones humanas, aunque el rostro que muestra es adaptable.
    · Da un arma con la que se mate a un mafioso.
    · Da un arma que sea utilizada para disparar a un no-pueblo.
    · Vengate de alguna acción maligna.
    Oliver King Dartan Carcelero Nombre: Oliver King
    Alias: Lifeguard
    Edad: 34.
    Nacionalidad: Neozelandes.
    Poder: Su control sobre el aire le permite alcanzar grandes velocidades sobre prácticamente la “nada”. Además puede utilizar el mismo para crear burbujas protectoras de aire “sólido”.
    Rol: Cada noche puedes meter a otro jugador en la burbuja. No podrá recibir ataques del exterior, pero tampoco podrá actuar.
    Descripción: De piel amarronada y estatura media. No está gordo, pero con el paso de los años cada vez es más corpulento. Llevas rastas en su pelo color caoba. Se caracteriza por una amplía sonrisa alegre.
    Historia: A pesar de que inicialmente pensó que sus poderes eran relacionados con el agua, donde inició una carrera bastante sólida como superhéroe a los 14 años, posteriormente descubrió que su control se ejercía sobre el aire. Dicho descubrimiento le permitió expandir su afición por el surf a todo tipo de superficies y, además, comenzar a realizar trabajos de rescate fuera del agua. A pesar de que su alias surgió en sus primeros años, ha decidido conservarlo hasta el día de hoy.
    · Evita la muerte de un jugador.
    · Evita que algún jugador mate.
    · Evita una acción de carácter dañino.
    Objetivo: Eliminar todas las amenazas.
    Libertadores
    Rol Jugador Habilidades Descripción
    Amber Williams Kuroro Bomba/Inventor Nombre: Amber Williams.
    Alias: Reload.
    Edad: 27 (aprox.).
    Nacionalidad: Estadounidense (Brooklyn, NY).
    Poder: Resistencia por encima de la media. Capacidad de adaptación y asimilación de tecnología para modificar su cuerpo. Auto-destrucción.
    Rol: Cada noche puedes inventar una habilidad y utilizarla. Si te apunta una persona, recibirás un invento extra para el turno siguiente. Eres una bomba.
    Descripción:Ascendencia india.
    Historia: Amber es una chica común y sin poderes con un pasado lleno de tragedia entre muertes, accidentes y soledad. El hecho más importante a resaltar de su vida es el experimento "Reload", el cual fue llevado a cabo por una organización desconocida para ella, quienes la obligaron a someterse al mismo. Dicho experimento consistía en la integración de partes tecno-orgánicas y nanomáquinas experimentales las cuales permiten integrar cualquier tecnología al cuerpo para facilitar cumplir su misión. El objetivo era utilizarla como arma, mediante control mental a través de un chip neuronal, contra los seres no humanos. Tras el experimento las nanomáquinas "desactivaron" el chip dejando a Amber libre.
    · Utiliza dos inventos en comunión.
    · Utiliza un invento para evitar algún tipo de daño o efecto negativo en la mafia.
    · No explotes.
    James Kiefer Ayeah Camaleón Nombre: James Kiefer
    Alias: Blinder.
    Edad: 15 años.
    Nacionalidad: Escocés.
    Poder: Ladrón de sentidos. En sus inicios, James solo era capaz de robar la visión de sus enemigos, privándolos así de éste sentido y reclamándolo para sí mismo. Pero, a medida que fue ganando experiencia, descubrió que era capaz de robar cualquiera de los cinco sentidos... Siendo capaz de hacerse con los cinco durante un breve lapso de tiempo en su grado máximo de poder... Aunque ésto lo dejará exhausto.
    Cuando roba un sentido, lo reclama para sí, de modo que agudiza los suyos propios a costa de los demás... En caso de entrar en contacto con alguien con un poder "especial", será dicho poder lo que robe en lugar de sus sentidos... Pero aún no se ha dado el caso ya que únicamente ha convivido con humanos.
    Rol: Ladrón de rol. Cada noche puedes robar el rol completo de otro jugador en cuanto a nombre, bando y poderes. Puede ser que no robes todos sus poderes.
    Descripción: Es un joven de apariencia común, ni demasiado alto, ni demasiado bajo, de complexión fuerte aunque no llamativa. Cabello oscuro y desaliñado, y ropa habitualmente adecuada, sin grandes histrionismos. Lo único que llama la atención de su atuendo, es el permanente uso de unas gafas de sol de cristales completamente opacos de las cuales no se separa jamás en presencia de otros. ¿El motivo? Unos ojos, cuanto menos, singulares.
    Sus escleróticas (parte normalmente blanca del ojo) son de colo malva intenso, carece por completo de iris y sus pupilas, ciegas, son extrañamente afiladas y blanquecinas.
    Pero, lo más llamativo de éstos ojos, es su capacidad de cambio. Basta que James fije un objetivo para que tomen exactamente los tonos y formas de la mirada elegida, concediéndole así la capacidad de visión, aunque siempre bajo las condiciones del dueño original. (Conserva sus defectos de visión).
    Por los demás, sus rasgos son sencillos, rectos e, incluso, atractivos.
    Historia: La vida de James estuvo marcada por la mala fortuna desde su nacimiento. Una eclampsia acabó con la vida de su madre e hizo de él un invidente de nacimiento. Su padre, un humano común con un empleo inestable y pocos recursos económicos, lo crío en solitario, aislándolo del resto del mundo debido a su invidencia y, sobretodo, al extraño aspecto que adoptaron los ojos de James cuando éstos, al fin, adoptaron su forma definitiva.
    Apenas tuvo relación con otros niños y, extrañamente, su padre parece ser inmune a sus poderes (quizá sea algún tipo de poder del mismo, eso es un misterio) por lo que no descubrió sus capacidades hasta que comenzó sus estudios en un instituto especial, donde robó la visión de su profesora por primera vez tras un leve contacto.
    El shock generalizado provocado en ese entonces provocó que James y su padre se vieran obligados a huir del lugar.
    Actualmente, James experimenta día a día sus poderes con animales, forzando el límite de los mismos mientras trata de llevar una vida lo más normal posible. Pero, a pesar de que comienza a controlarlos, no puede evitar que, en ocasiones, ocurran accidentes que los obligan a huir de nuevo en busca de un lugar donde no sea visto como un monstruo.
    · Roba el rol de un milenario.
    · Roba el rol de un jugador capaz de matar.
    · Roba un rol de investigación.
    Ronare Ler Qué importa Cobarde/Fabricador Nombre: Ronare Ler
    Edad: 28 años.
    Alias: Non-Complier o el Incumplidor.
    Nacionalidad: Rusa.
    Poder: Súper agilidad.
    Rol: Cada noche puedes regalar un objeto. Puedes elegir si el objeto es defectuoso o si el objeto tiene una función distinta de la que dices. Si escoges lo primero, hay un 10% de posibilidades de que funcione aun así. Si escoges lo segundo, la función que tenga será aleatoria. Alternativamente, puedes utilizar la acción de cobarde, pero sólo tras haber realizado en el turno anterior una acción de regalo de objeto.
    Descripción: Es un hombre de estatura media de ojos marrones, piel clara, pelo castaño, cejas pobladas, labios gruesos de cara redonda y voz grave.
    Historia: Proviene de una familia con poderes. No sé si tengo que detallar a que se dedica su familia o no, pero en todo caso es una familia de comerciales estafadores que venden de todo para sobrevivir (viviendas, alimentos, seguros,etc...) que en su mayoría todo lo que venden es de muy baja calidad o no existe (una vivienda que no ha empezado a construirse ni se construirá) pero nunca son arrestados porque son muy escurridizos y difíciles de atrapar. Son villanos. Sus poderes se manifestaron a una edad muy temprana de 6 años.
    · No regales más de un objeto que funcione.
    · Regala un objeto que cause la muerte de un adversario.
    · Evita la muerte con tu acción de cobarde.
    Vladimir Peepov Definitely not ayrendor Camuflaje/Espejo/Golpeador/Tipo Duro Nombre: Vladimir Peepov
    Alias: Mr. Hoz.
    Edad: 69 años.
    Nacionalidad: Desconocida.
    Poderes: No tiene poderes, pero está equipado con dos martillos magnéticos de alta potencia y unos extraños dados metálicos.
    Rol: Cada noche puedes golpear a otro jugador. Durante alguno de los turnos también puedes crear un espejo con la energía magnética generada por los dados y hacer que todas las acciones reboten en quién te haya apuntado con ella (tarda cuatro noches en recargarse, así que es difícil volver a utilizarse). Tienes una vida extra, pues básicamente puedes mearte encima y viajar en el tiempo salvando el culo. Si te investigan saldrás color ciudadano.
    Descripción: Su cara es común. No está calvo del todo, sólo la coronilla y la parte de arriba está calva, el resto mantiene el pelo. Eso sí, el pelo que queda ya es completamente blanco. Con el tiempo ha ido encorvándose y ahora anda encogido. Tiene una cicatriz enorme debajo del cuello, atravesando desde la clavícula al esternón.
    Historia: No se sabe mucho de él, salvo que maneja una gran cantidad de recursos en el submundo y es un firme defensor de los derechos humanos.
    · Mata a alguien con los dados.
    · No gastes la vida extra.
    · No seas capturado.
    Objetivo: Quedar en igualdad numérica con el Proyecto PDX.
    Milenarios
    Rol Jugador Habilidades Descripción
    Drex Soudam Xeon Asesino Hitman/Escapista/Intocable/Manipulador del Tiempo Nombre: Drex Soudam
    Alias: Xeon.
    Edad: 3000 (aprox.), pero aparenta 25.
    Nacionalidad: Desconocida. De procedencia africana.
    Poder: Puede distorsionar la realidad, controlar el tiempo de las cosas a su alrededor (detenerlo, relentizarlo, adelantarlo, etc), y gracias a esto tiene habilidades regenerativas casi instantáneas derivada de sus dos habilidades anteriores.
    Rol: Una vez durante la partida puedes escapar de un linchamiento. Una vez durante la partida puedes avanzar o retroceder un día en el tiempo, con sus consiguientes efectos. Eres intocable mientras no uses tus habilidades durante el turno de noche. Una vez utilizas cualquiera de tus habilidades (incluido intocable si te intentan matar), tienes que dormir. Mientras estés durmiendo estarás un turno de día y uno de noche desprotegido. Una vez durante la partida puedes incapacitar temporalmente a un jugador. Incapacitado será equivalente a una muerte. Dicha acción es hitman.
    Descripción: Mide 1.80 m, tiene los ojos grises, es de piel morena y tiene el cabello blanco y corto, y es corpulento.
    Historia: Era un campesino humilde y trabajador, sus poderes se manifestaron a edad temprana por efecto de un cataclismo interdimensional cuya radiación termino afectándolo desde muchacho, desde entonces se dedicó a estudiar los alcances de sus habilidades descubriendo que combinándolas podía evitar la muerte incluso con un disparo directo al corazón. Por años se mantuvo espectante sobre los progresos de la sociedad, está un poco desequilibrado por la cantidad de años que tiene encima.
    · No mueras o gana la partida.
    Tom Oquiss Carlos Asesino Hitman/Intocable/Multiusos Nombre real: Tom Oquiss
    Edad: Desconocida, aunque aparenta 18 años.
    Alias: El Guardián.
    Poder(es): Fuerza, agilidad y resistencia sobrehumanas en su forma "humana".
    Conoce cada detalle de este mundo, desde su creación, por lo que nadie lo supera en intelecto, conociendo cada lenguaje, cada especie, cada dato por más pequeño que sea, también posee conocimientos arcanos por lo que domina la magia en todas sus ramas.
    Se puede transformar en su forma de dragón guardián (o solo transformar alguna parte de su cuerpo, como por ejemplo el aparecer alas) lo que le permite volar, controlar el aire, fuego, tierra, agua y rayo a su antojo (pues es un ser sumamente ligado a los elementos y la luz), tener una fuerza descomunal, tener garras y dientes capaces de traspasar el acero y tener un cuerpo cubierto de escamas mágicas que lo protegen de los ataques.
    Rol: Mientras estés en forma humana tienes como acciones: doble voto (magia blanca), voyeur magia natural), y resurrección (magia negra) donde podrás controlar la acción del muerto (será diurna). Si recibes cualquier acción que resulte en un daño, pasas a forma dragón. En ese momento eres intocable nocturno mientras ejecutas el asesinato hitman de un uso. Después de eso, estarás tres turnos (día-noche-día) sin poder protegerte en absoluto. Luego volverás a forma humana y te dejará vulnerable a una segunda muerte.
    Descripción: 1.85 de altura, delgado y fibroso.
    Ojos grises y reptilianos, cabello plateado, piel del color del bronce con una zona más oscura y escamada en los hombros.
    Una marca con forma de dragón rodeando cada antebrazo.
    En su forma de Dragón es gigante, como de 50 metros, pudiendo encogerse si así lo desea. Es de color bronce con la punta de sus escamas doradas y ojos grises.
    Su edad mental, tan antigua como el mundo mismo, lo lleva a analizar metódicamente cada situación, por lo que es raro que algo lo lleve a actuar, pues solo interviene si el mundo o el mismo están en riesgo.
    Historia: Tom era un huérfano de Pyre, una ciudad perdida en el desierto. A sus 8 años se involucró con un grupo de cazadores de dragones, que a causa de un disturbio tuvieron que abandonar el pueblo. A los pocos días, una tormenta de arena lo separo del grupo y acabo llegando a un templo perdido en las arenas, donde sobrevivió por años, ganando una gran fortaleza, tanto física como mental.
    Pasados 5 años, guiado por su instinto decidió marcharse de allí, recorrió el desierto por otro largo año hasta que de pronto la arena se volvió roca y las dunas se volvieron arbustos, había llegado a una especie de santuario natural. Mientras recorría el lugar una sombra lo oscureció y dos dragones gigantes aterrizaron a su lado, a pesar de la situación, algo dentro de el lo hizo mantener la calma. Ambos dragones acercaron sus cabezas al joven y luego apoyaron su hocico en sus hombros, Tom sintió como era invadido por fuerzas inimaginables que llegaron hasta su cabeza y se presentaron como los guardianes de este mundo desde sus orígenes, quienes conocen cada detalle y secreto del mismo. Hubo un destello y el humano cayó inconsciente, sintiendo su cuerpo arder.
    Se mantuvo sumido en un profundo sueño por varios meses, reviviendo la historia de esta tierra. Cuando por fin despertó, supo que ya no era un simple humano, esos seres milenarios habían fundido sus almas con la suya, brindándole sus conocimientos y habilidades, transformándolo en el nuevo guardián del planeta, en un Dios entre los mortales.
    Tardo unos minutos en asimilar todo, luego cerró sus ojos, abrió sus alas y hecho a volar hacía el horizonte.
    · No mueras o gana la partida.
    Objetivo: Sobrevivir hasta el final o que su bando (Pueblo para Drex Soudam, o Mafia para Tom Oquiss) gane.
    *MP y victoria por separado.
    Cazador
    Rol Jugador Habilidades Descripción
    El Cazador Sturmovik Buscador/Encuestador/Escapista/Retador Nombre: El cazador.
    Alias: Preso Nº22038482743P48434i34dmdjo039.
    Edad: Indefinida.
    Nacionalidad: Desconocida.
    Poder: Es humano, aunque tiene una habilidad sobrehumana para rastrear a la gente.
    Rol: Cada turno de noche puedes utilizar tu acción sobre otro jugador. Si este ha estado en contacto con tu objetivo, conseguirás una “pista”. Una vez acumuladas 3 pistas, se te permitirá preguntar si se encuentra tú objetivo dentro de un grupo de jugadores de tu elección que será igual en número a la mitad de los vivos (Ej. Si fueran 14, serían 7). Si apuntaras directamente a tu objetivo lo capturarías. A partir de ese momento tú ya has ganado, pero se iniciaría un Cargo EMP contra él automáticamente para decidir su destino. Esta última parte no puede ser revelada.
    Vas acompañado de un robot de la CTPA en todo momento. El mismo te permitirá evitar un linchamiento, pero no una muerte nocturna.
    Descripción: Pareces un cowboy de rostro viejo y cansado, aunque es difícil apreciarlo porque llevas el sombrero muy calado.
    Historia: Recluso de la CTPA, tú pasado ha sido borrado por los robots que la controlan. Sólo tienes una motivación en tu vida: obedecerles. Vas acompañado de uno de ellos en todo momento. El mismo te permitirá evitar un linchamiento, pero no una muerte nocturna.
    · Encuentra tres pistas.
    · Acierta con el grupo en que se encuentra el sospechoso.
    · Captura al sospechoso.
    · Extra: Decide dejarle ganar el Cargo EMP. En ese caso, sobrevive.
    Objetivo: Encontrar a Vladimir Peepov (Definitely not ayrendor).

    Acciones


    • Nadie es linchado
    • DNA -
      Kuroro - Inventa sabelotodo. Le apunta Que Importa, así que recibe un invento extra el turno siguiente.
      Ayeah - Roba el rol de Lestat. Consigue cacique y protector. Usa protector en Lestat.
      Que Importa – Regala objeto de Virgen a Kuroro. Realmente el efecto es guardaespaldas bomba. Utiliza la muerte de mafia en Kaki, pero acaba en Baku.

      Ichiinou - Usa amigable. Nadie quiere ser su amiga [HA-HA, con voz de Nelson]
      Slam - Usa rastreador en Manuel. No actua en nadie.
      Alesandro –
      Manuel – No hace nada.
      SnK – Realiza tres preguntas a DNa, sólo puede mentir en una.
      Dartan – Encarcela a Lestat.
      Myriel – Carga la muerte contra Lestat. Dartan lo está protegiendo, no surte efecto.
      Baku - Recibe la muerte por ser utilizado por Kaki como escudo.
      Lance – No hace nada.
      Kaki – Usa a Baku de escudo. La muerte acaba en Baku.
      Lestat –

      Sturmovik

      Carlos - Usa voyeur en Ayeah. Nadie la apunta.
      Xeon -
    • Lestat está protegido de votos.

      Es linchado Kuroro. La bomba le explota a DNA. DNA pierde su vida extra.
    • DNA - Golpea a Xeon.
      Ayeah - Roba a Dartan. Consigue carcelero. Es interrogada por SnK. Miente sólo en una pregunta.
      Que Importa – Se oculta tras Slam. Usa la muerte sobre Lance.

      Ichiinou - Usa amigable. Entabla conversación con Kaki.
      Slam - Rastrea a Myriel. Obtiene que apunta a Xeon.
      Alesandro –
      Manuel –
      SnK – Realiza tres preguntas a Ayeah. Ayeah dice la verdad en las suficientes.
      Dartan – Encarcela a Carlos. Es robado.
      Myriel – Carga la muerte contra Xeon.
      Lance – Vainilliza a Xeon.
      Kaki – Usa a Ichiinou de escudo.
      Lestat –

      Sturmovik - Comprueba si Manuel es o ha tenido contacto con su objetivo.

      Carlos - Voyeur en Lance. Obtiene que Que Importa le apunta.
      Xeon - Es vainilla, por lo que tiene muerte demorada por Myriel encima. Es golpeado por lo que no tiene voto el siguiente turno.
    • Xeon no puede votar. Que importa es linchado.
    • DNA - Golpea a Sturmoivk.
      Ayeah - Recibe un arma de Manuel. Usa el arma sobre Manuel. Roba a Myriel. Muerte de mafia sobre Myriel. Usa vigilante demorado en Slam.

      Ichiinou - Usa amigable.
      Slam - Rastrea a Xeon. La acción no alcanza tu objetivo.
      Labruna – Copia a Sturmovik. Utiliza la acción sobre Xeon.
      Manuel – Le da un arma a Ayeah.
      SnK – Realiza tres preguntas a Kaki. Kaki no miente.
      Dartan – Encarcela a Xeon.
      Myriel – Elimina la marca de Xeon. Carga en Manuel. PERO, es robada. Elimina aun así la marca de Xeon, por ser acción iniciada en turno anterior.
      Kaki – Usa a Sturmovik de escudo. Es interrogado por SnK.
      Lestat –

      Sturmovik - Apunta a Xeon. Es golpeado.

      Carlos - Utiliza voyeur sobre si mismo. Nadie ha actuado sobre ti.
      Xeon -
    • Sturmovik no puede votar.

      Xeon usa el daykill hitman en Sturmovik, que muere.
      Xeon activa la pasiva de Dormilón.
      Xeon es linchado.
    • DNA - Golpea a Dartan.
      Ayeah - Roba a Kaki. Usa a Dartan de escudo. Ayeah mata a Kaki.

      Ichiinou - Usa amigable.
      Slam - Slam recibe vigilante demorado y se come 5 puntos de daño. Parece que queda muerto. Actua en Lestat, recibe que no actua en nadie.
      Labruna –
      SnK – Realiza tres preguntas a Lestat. No es respondido.
      Dartan – Encarcela a Lestat. Es golpeado.
      Kaki – Usa escudo en Ayeah. Es robado.
      Lestat – Recibe tres votos por no contestar.

      Carlos - Utiliza voyeur sobre Slam. Obtiene que nadie le apunta.
    • Dartan no puede votar.
      Lestat tiene 3 votos por no responder el interrogatorio.
      Lestat es linchado.
    • DNA - Golpea a Carlos.
      Ayeah - Roba a Dartan. Usa carcelero en SnK. Mata a Dartan.

      Ichiinou - Usa amigable. Habla con Labruna.
      Slam - Recupera un punto de daño. Sigue muerto.
      Labruna – Usa copion en Ichiinou. Utiliza nexo.
      SnK – Realiza cuatro preguntas a DNA.
      Dartan – Encarcela a Ayeah. Es robado.

      Carlos - Revive a Kuroro. Usa Voyeur en SnK. Es golpeado. Pasa a forma dragón.
    • Carlos no puede votar.
      Muere Labruna linchado.

      La mafia gana la partida.


    Información


    • Regla especiales

      - Todos los personajes teneis la misma estructura de rol, así que no os molesteis en buscar mierda por ahí

      - Si un personaje gana la partida sobrevive siempre de buena manera.

      - Si un personaje llega al final de la partida sobrevive, de que manera es otro tema.

      - Si un personaje muere durante la partida, dependiendo de las condiciones de historia cumplidas puede sobrevivir o no.
    • (Carlos) «Pensé que solo quedaría un mafioso y yo, al ser 6 y yo contar para los recuentos, la partida debió terminar al acabar la noche.»

      Slam era regenerador, al existir la posibilidad infima de que le diera tiempo a volver, necesitaba una muerte mas.

      (Carlos) «Pero, apenas iniciaba el día eramos 3 vs 3, el objetivo no era igualar?»

      Slam contaba como vivo, aunque apareciera en la lista de muertos. Así que erais 3 vs 4. Slam moria realmente al recibir 8 puntos de "muerte". Con 5 parecía que estaba muerto, pero se recuperaba al recuperar 3 de esos puntos.


    Relatos


    Prólogo:
    Año 9324.

    El fin de una era se acerca. Lejos quedan los días de la época dorada de los superhéroes. Con la progresiva desaparición de los poderes, la sociedad vuelve a su estado más primitivo. Los humanos corrientes han ido asumiendo progresivamente durante los últimos quinientos años cada vez más tareas que durante milenios han estado en manos de gente con habilidades sobrehumanas. El resurgimiento de los viejos vicios de la humanidad permite vislumbrar en el horizonte la catástrofe global que se avecina. Pero aún queda una última esperanza. Existe un peligroso experimento capaz de prevenir la absoluta extinción del homo rarus. Alguien lleva trabajando cinco años en una réplica de la legendaria maquina Paradox, la cual, según los archivos más viejos, originó milenios antes la evolución de 4/5 de la humanidad. ¿Conseguirá hacerla funcionar o se ve nuestra sociedad avocada al desastre?

    Tercera partida de Weirdworld, está ambientada en el futuro. Necesito 18/19 jugadores. Como en las demás, habrá condiciones de historia que no afectan a la partida pero que si lo hacen a la ambientación. Tendrá textos y toda la mandanga de las otras dos.

    Ojo, está no es como las otras dos. En esta puedes jugar y ayudar a crear tú rol y personaje, dentro de unos parametros, o puedes dejar que haga yo todo el trabajo (es decir, el rol entero). Totalmente libre la elección. El que quiera crear su personaje que lo indique al inscribirse (o después, si postea antes de decidirse).

    ———————————————

    (Alesandro El Mafioso) «Tendria que crear mi personaje con las habilidades? no entendi D:»

    Hay dos opciones:
    1) Lo hago todo yo.
    2) Yo hago la mayor parte pero el jugador puede influir parcialmente en su PJ, eso incluye su habilidad no en un sentido total (no puedes escoger la que te de la gana), pero si permite escoger el tipo (Ej. De investigación) para que yo dentro de un grupo de habilidades pueda escoger. Eso me permite en todo caso equilibrar la partida.

    Introducción
    :
    La sala de espera tenía las paredes pintadas de color gris marengo. Aséptica, era la palabra que primero se le venía a la cabeza a la hora de describirla a Fiedrich. Las sillas, al igual que el resto de muebles, eran genéricas, probablemente compradas por el gobierno al por mayor. Estaba seguro de que había cientos de salas de espera a lo largo del país y todas tenían aquellas incomodas sillas y aquel horrible gris bañando sus muros. ¿Cuánto gente estaría en ese mismo momento mirando exactamente igual que él un televisor que tranquilamente tenía cincuenta años? Era sorprendente como de mal cuidados estaban aquellos espacios públicos. Fiedrich estaba convencido de que el equivalente al culo de la administración americana era una sala de espera.

    Llevaba ya hora y media esperando, mientras veía continuas reposiciones de exactamente las mismas imágenes pasar ante sus ojos. Los miembros del Congreso llevaban meses reunidos tratando de decidir si iban a aprobar el Proyecto Paradox o si aquello iba a acabar como la mayoría de iniciativas de los últimos cien años: en la basura. Un par de comentaristas políticos humanos discutían la situación. A Fiedrich le pareció una vergüenza. Aunque él era humano, lo cierto es que no tenía mucho aprecio por su propia especie. Nunca lo había tenido. Quizá debido a su difícil relación con sus padres, o quizá a las malas experiencias en su época escolar. Nunca se había puesto a reflexionar sobre ellos, era un tipo demasiado ocupado para esas cosas. El caso es que a Fiedrich Escher le parecía vergonzosa que, mientras el mundo yacía moribundo, la gente discutiera sobre si vendarlo o dejarlo morir.

    —Vas a hacerte sangre si sigues apretando así los puños — dijo una voz a su derecha.

    Fiedrich giró lentamente la cabeza y fijo tímidamente sus ojos color avellana en el recién llegado. Robert Evans le devolvió una mirada azul hielo desde muy arriba. Robert era muy alto, incluso para alguien de estatura media. Fiedrich apenas levantaba metro setenta del suelo, pero estaba convencido de que cualquier persona se hubiera sentido inferior al lado de Robert. Sí, inferior, pensó. No más pequeño, sino inferior. Aquel hombre te miraba como si estuviera a otro nivel. Con condescendencia dirían algunos. Pero Fiedrich sabía que no era así. Lo que Robert ocultaba era paternalismo. Aquel hombre se preocupaba de los humanos como si fueran pequeños cachorros a punto de caerse de una mesa y golpearse con el suelo.

    —Vamos, muchacho, alegra esa cara — dijo Evans—. Estás a punto de hacer historia.

    Fiedrich siguió sin sonreír. Robert no perdió el tiempo y se sentó cruzando las piernas. Iba vestido muy discreto. A Fiedrich siempre le había parecido una excentricidad que algunos superhéroes siguieran conservando identidades civiles secretas, pero nunca se había atrevido a discutirlo abiertamente con nadie y, mucho menos, con uno de sus únicos “amigos”. Además, siempre había tenido la impresión de que cuando algo molestaba a Robert de verdad, sólo su fuerza de voluntad impedía que se pusiera a destrozar todo a su alrededor. Como si su calma fría escondiera un agujero de ira muy muy profundo.

    —No la haré si el Congreso sigue discutiendo – respondió finalmente Fiedrich—. Debemos proceder cuanto antes. Cada minuto que pasa es un minuto perdido. La máquina esta lista – Robert levantó las cejas en señal de incredulidad—, o al menos tan lista como puede estar. No podemos reproducir el material del que el aparato estaba hecho. Ya lo sabes. Fuera lo que fuera aquello, no era de la tierra.

    —O quizás sí lo era y nos lo cargamos – replicó Robert sin separar los ojos de la pantalla de televisión.

    —Lo que sea – zanjó el joven científico—. El caso es que necesitamos solucionar este problema cuanto antes. Cualquier día de estos tendremos un levantamiento. Un loco decidirá que la sociedad que tenemos no le favorece lo suficiente, y a él le seguirán otros. Las cosas están demasiado tensas. Con el número actual de personas con poderes no se podría contener un fenómeno así. ¡Sería el fin de la sociedad tal y como la conocemos!

    Evans hizo un sutil gesto con la mano que hizo que Fiedrich cortará de inmediato su diatriba. Se dio cuenta de que se había puesto colorado de la emoción, lo cual se notaba más aún en él que era extremadamente pálido. Sentía las mejillas ardiendo.

    —Contrólate, Fiedrich, por favor – dijo Robert—. Te entiendo perfectamente, pero no podemos dejarnos llevar ahora por las emociones. Sabes que tienes todo mi apoyo. Pero tenemos que ser discretos. Nunca sabes quién puede estar observando.

    Fiedrich miró a su alrededor con precaución. No había nadie sospechoso en aquella sala, ni en los pasillos cercanos que se veían desde su silla, pero era cierto que en los últimos tiempos había crecido la paranoia en torno a los agentes de bajo nivel de poder de la CIA. Una nunca podía saber quién estaba esperando para clavarle un puñal por la espalda “por su bien”, se repetía a veces Fiedrich.

    —O peor aún, escuchándonos – susurró el científico.

    —De eso no tienes que preocuparte – negó Evans—. Estoy bloqueando todo tipo de sonido más allá de un metro de nosotros. Estamos libres de micrófonos, ya sean naturales o artificiales

    Fiedrich había conocido a Robert hacía doce años. Por aquel entonces él sólo era un ayudante de laboratorio que comenzaba a despuntar de la mano del profesor Devin Allen. Ya por aquel entonces soñaba con el proyecto Paradox, aunque pasarían años antes de que compartiera sus investigaciones con nadie. En cuanto a Robert, por aquel entonces llevaba un traje negro y gris de combate reforzado, coronado con una capucha que imitaba la cabeza de un grifo. En aquella época para Fiedrich él no era Robert Evans, oriundo de Maine, sino Black Griffin, uno de los superhéroes más importantes del planeta. Nunca había llegado a trabar una verdadera amistad, a pesar de sus múltiples encuentros, pero si habían adquirido cierta confianza. La cosa había ganado enteros sobre todo cuando Robert dejó de usar el traje ante él. Fiedrich siempre lo había encontrado especialmente intimidante cuando llevaba el traje. Sobre todo le asustaban sus ojos, los cuales cambiaban cuando estaba usando sus poderes. Con el tiempo Robert le contó que también sus facciones cambiaban ligeramente cuando los empleaba Para aquel entonces los dos ya habían comenzado una atípica relación en torno al proyecto Paradox. A pesar de sus diferencias, que eran muchos y variadas, ambos estaban de acuerdo en una sola cosa: el mundo necesitaba los superhéroes.

    Black Griffin se había acercado al laboratorio privado de Fiedrich Escher una fría mañana de diciembre para expresarle su preocupación por la situación mundial. La disminución progresiva, casi acelerada en los últimos cientos de años, de la población con habilidades, marcaba una fecha límite cada vez más cercana donde los humanos deberían volver a tomar las riendas del mundo. Y, juzgando por cómo se les estaba dando hasta el momento, la cosa no iba a terminar bien. Fiedrich se sintió sumamente aliviado de poder comentar su verdadera opinión sobre el asunto por primera vez en su vida. De aquella pequeña charla surgió un debate que se prolongaría años. La cuestión de si se debía evitar la situación no tardó en dar el salto a círculos más amplios, siempre de la mano de Robert y a través de Black Griffin. Y, al final, aquello había alcanzado un punto muerto en el Congreso. O eso se creía.

    —He estado examinando la pequeña lista de candidatos que me remitiste. ¿Es lo mejor que podemos conseguir? – preguntó seriamente el científico.

    —Es todo lo que tenemos – respondió Robert, frotándose las manos nervioso—. Todos los sujetos tienen las condiciones genéticas que exigiste. Son todos los compatibles que hemos podido encontrar.

    Fiedrich revisó mentalmente la lista. Era un grupo disfuncional. La mayoría de ellos nunca habían trabajado en grupo, lo cual iba a obligar al equipo científico a trabajar con ellos por separado. Pero eso era el menor de los inconvenientes. Aunque los marcadores genéticos coincidían, Fiedrich sabía que no todos podían alcanzar la velocidad requerida. Robert había resuelto ese problema de forma inesperada presentándose con un estuche de Evo-33X al día siguiente de que le pusiera pegas al respecto. Había suficientes dosis para un año entero. Fiedrich prefirió no preguntar de donde habían salido. Pero si que no se contuvo para manifestar su preocupación sobre que no fuera suficiente. Robert le tranquilizó y le prometió que él mismo utilizaría sus poderes si fuera necesario para darles el último impulso. El científico sabía que aquello suponía un riesgo enorme para su compañero, pero era consciente de que Robert no era precisamente un iluso, así que decidió no molestarle con más reticencias.

    —Esta misma noche me mudaré al punto de colisión. Todo el equipo lleva allí dos días. Me pondré a trabajar inmediatamente en todos los preparativos – anunció Fiedrich.

    Robert se levantó suavemente de la silla y avanzó en silencio hacía el televisor. Hubo unos minutos de vacío entre ambos. A Fiedrich nunca le había molestado el silencio durante su vida, salvo cuando se encontraba con aquel hombre. Con él el silencio no era paz, sino más bien una estalactita de hielo a punto de caer sobre su cabeza.

    —Estos payasos van a cargarse el planeta si les dejamos – dijo Robert, señalando la imagen del televisor—. Me niego a verlo convertido en una mierda rodante. Tú y yo vamos a cambiar el mundo, Fiedrich. Vamos a devolverlo a su vieja gloria.

    Robert se giró con decisión y miró melancólicamente al científico. Fiedrich pensó que aquel hombre apenas aparentaba cuarenta años y probablemente tenía alrededor de sesenta. La familia Evans tenía la sana costumbre de envejecer muy lentamente en el plano físico, pero sus cerebros siempre se les deterioraban a ritmo normal. A menudo a Fiedrich se le olvidaba que casi hablaba con un anciano.

    —Yo me encargaré de que los muchachos estén preparados. Tú ocúpate de tener preparada la máquina —Robert extendió la mano derecha hacia él—. Buena suerte, compañero.

    Fiedrich le estrechó con fuerza la mano al superhéroe. Sabía que era ridículo aquel intento de apretar y que aquel hombre estaba conteniéndose para no romperle la mano, pero no pudo evitar el impulso. Tras unos segundos se separaron y Robert se marchó como había llegado, muy discreta y silenciosamente. Fiedrich continuó mirando el televisor un cuarto de hora más. Luego se levantó y se dirigió a la puerta. Cogería un taxi e iría a la estación. Tenía que tomar el tren más importante de su vida.

    Día 1: Something Wicked This Way Comes:
    Nadie es linchado.

    Noche 1: Something Wicked This Way Comes:
    Fiedrich estaba de buen humor. Las comisuras de sus labios llevaban ligeramente elevadas toda la mañana. No le importaba el infernal ruido que generaban más de treinta personas trabajando en el granero al mismo tiempo. Le daba igual estar manchado casi hasta los codos de distintas sustancias. Incluso había tenido que apartarse un par de veces para que unos ayudantes pudieran hacer su trabajo y lo había hecho de buena gana. Fiedrich se sentía feliz por primera vez en mucho tiempo.

    Todo aquel arduo camino había empezado en el sofá de una destartalada granja en medio de ninguna parte, Oklahoma. Él era el tercer hijo de un tercer hijo, pero siempre había sido el ojo derecho de su abuelo, que prácticamente ignoraba al resto de sus nietos. Juntos acostumbraban a sentarse en el salón a ver viejos documentales de todo tipo. Su abuelo era granjero, pero no era un paleto. Era lo suficientemente listo para darse cuenta que Fiedrich no había nacido para arar la tierra. Su obsesión con la máquina Paradox comenzó en aquella época. Uno de aquellos programas pregrabados describía las pericias del grupo de arqueólogos que encontraron en medio de Colorado los restos de la máquina original. La noticia, por aquel entonces, pillo por sorpresa a medio mundo. Se había dado por perdida hacía ya milenios. Los restos no eran mayores que un cubo de rubik, y no pertenecían a la misma parte del núcleo de la máquina. Los exámenes preliminares, los únicos que se hicieron públicos, demostraban que, fuera aquello lo que fuera, no podía replicarse.

    A los ocho años, cuando Fiedrich ya había comenzado a ganar premios nacionales de ciencia, comenzó sus primeros dibujos y diseños sobre una nueva máquina. Fueron un fracaso absoluto. El primer modelo tenía las proporciones de un edificio de doce plantas. Los diseños eran horrorosos, poco prácticos y, además, empleaban materiales que no eran compatibles con la máquina. El día que Fiedrich cumplió diez años el profesor Allen, un excéntrico redomado de fama mundial, le fichó como ayudante de laboratorio. Con el puesto consiguió acceso a varios datos de acceso restringido sobre los restos de la máquina original. Mediciones de todo tipo, teorías, estudios atómicos y prácticamente todo tipo de examen que podía realizarse sin destruirlos quedo a su disposición.

    El octavo modelo de su máquina media sólo el equivalente a tres plantas, lo cual en su momento le pareció un éxito. Tenía veinticinco puntos de anclaje, siete patas, y ocho aros concéntricos generadores de campos magnéticos. Recortando de diferentes proyectos y con el beneplácito de Allen, consiguió alquilar el espacio necesario y construir la máquina. Duró encendida tres minutos antes de venirse abajo. Aquello fue un mazazo para las esperanzas de Fiedrich. La máquina no había soportado la potencia eléctrica y, él, siempre había supuesto que con los restos originales incorporados aquella potencia podía multiplicarse.

    A pesar de todo ello, no se rindió. La obsesión fue a más. Dejo de dormir. Dejo de lado el resto de proyectos. Ni siquiera fue al funeral del profesor Allen. Rechazó liderar su laboratorio. Comenzó a ser considerado un loco excéntrico dentro de la comunidad científica. Si alguna vez había tenido buena reputación, ahora estaba seguro que ya no la tenía. Pero, una vez el debate sobre la perpetuación de los superhéroes se hizo público, el Congreso le autorizó para examinar los materiales y probarlos de forma supervisada. Aquello marcó un cambio radical en su forma de ver las cosas. Los agujeros de sus diseños comenzaron a ser evidentes. Los restos no sólo utilizaban la energía eléctrica, sino que, en cierto modo, la exudaban. Fiedrich no acaba de entender cómo, pero estaba seguro de que aquello se relacionaba con su ambiente de forma única.

    Este mismo año había llegado al modelo doce. Apenas cuatro metros y medio de altura, sólo tres anclajes al suelo y baterías de electricidad líquida integradas. Los aros concéntricos los había mantenido. Cada uno más pequeño que el anterior. Un total de tres, dejando muy atrás aquel primer diseño que contaba con ocho. La máquina funcionaba. No mucho tiempo, pero si el suficiente. Necesitaban cinco minutos para cargarla y los restos de la máquina original se recalentaban al minuto y medio. Eso te daba unos siete minutos antes de que hubiera un riesgo de explosión. A Fiedrich le parecían más que suficientes.

    La puerta del granero estaba abierta totalmente. Revelaba un amplio pasillo de tres kilómetros liberado de árboles. El sujeto de prueba que superara los test iba a tener que recorrerlo a velocidad punta. La máquina, como Robert siempre se empeñaba en recordarle, no estaba completa. Faltaba la cerilla que encendiera la mecha. La máquina original había alterado la genética más básica de la mayor parte de la humanidad en mayor o menor medida. Fiedrich había descubierto que dichos añadidos a la cadena de ADN no tenían nada equiparable en los restos de la máquina. Así que había ideado un plan sencillo junto con Robert. Se suponía que un supe humano capaz de moverse a suficiente velocidad, al romper lo que Robert llamaba la Barrera-R, generaba picos elevados de una fuerza que nadie había sido capaz de estudiar, explicar o aprovechar. Fiedrich había comprobado que, aunque no había un vínculo seguro, había similitudes notables entre las muestras del ADN de los sujetos y dichos picos de energía que generaba. Si uno de los sujetos rompía la Barrera-R justo junto a la máquina el efecto original sería replicado. O al menos eso esperaba Fiedrich. Él nunca había tenido fe en dios, pero sí que tenía bastante en su intuición.

    El aire estaba viciado dentro del granero. Al principio aquello no generaba problemas, pero tras media hora comenzaba a molestar. Fiedrich se colocó bajo el gran marco del portón. El aire ahí no era mucho más puro, pero para él era suficiente. Una repentina ráfaga de viento se levantó como salida de la nada. Olía a pino. Fiedrich se extrañó, no había pinos en cien kilómetros a la redonda. Sintió algo frio a la altura del pecho, como si le hubieran golpeado con un mazo de hielo. Bajo la vista y vio una especie de proyectil de ballesta clavado en su pecho. Intentó extraerlo, pero no tenía fuerzas. Tosió con fuerza mientras se desplomaba de rodillas. Escuchó gritos tras él. Vio a sus ayudantes y compañeros salir a tropel del granero. Tras él había un hombre de pelo pajizo y ojos nerviosos. Parecía asustado. Fiedrich lo reconoció, pero fue incapaz de recordar su nombre. Le pareció que balbuceaba una disculpa. Algo sobre que era la primera persona de la que se había acordado. Fiedrich notó que las fuerzas le abandonaban. Extendió las manos hacia el granero. Los idiotas que habían acudido en su ayuda pensaron que pedía auxilio. Imbéciles, pensó, no sois nadie. La máquina, tenéis que poner a salvo la máqui…

    BaKu era Fiedrich J. Escher - Científico.

    Lestat no puede ser votado este turno.

    Día 2: Death is a Lonely Business:
    La estaban siguiendo. Amber estaba segura de que alguien iba tras sus pasos. No era culpa suya, se repetía. Era culpa de los nanobots. A veces eran como insectos bajo su piel. No había tenido más remedio que acudir a la farmacia a por calmantes. Eso había sido un error. Sabía de sobra que las pastillas no le harían ningún efecto. Las maquinas en su interiordesactivarían los efectos de los químicos. Pero aquel picor constante no desaparecía. La molestia pudo con la paciencia. Quería arrancarse la piel. Tenía que hacer algo al respecto. Debía hacerlo.

    Amber no lo sabía, pero no era plenamente su culpa haber quedado en evidencia. Princetown era un pueblo pequeño, así que cualquier extranjero llamaba sumamente la atención. Además, Princetown no había tenido un habitante de ascendencia india en toda su historia, ni mucho menos uno con una especie de lucecillas verdes bajo la piel. No pasaron ni diez minutos antes de que alguien alertara a alguien. Las cosas llegaron a los oídos adecuados que tenían manos firmes que no dudaron en dar la orden adecuada. Tras la muerte de Escher, no debía haber tolerancia frente a esos incidentes sospechosos.

    Princetown siempre había sido un lugar tranquilo. Esa había sido desde su origen la intención, por eso se había utilizado un modelo clásico en su construcción. La ciudad por entero estaba prefabricada. El principal problema era que los muros, aun cuando parecían de ladrillo, eran extremadamente endebles. El primer impacto arrastró a Amber y su atacante a través de cinco edificios. El segundo destrozó una barbería con ciento veinte años de historia entre sus cuatro paredes. Y el tercero, el primer golpe de Amber a través de un cañón que de pronto se formó en su brazo, mandó a volar al tipo que la estaba atacando dirección al campanario.

    Las campanas repicaron aquel día varias veces. Ninguna de ellas amortiguó el resto de sonidos que bañaron el pueblo. Al principio fueron sonidos de golpes intercambiados de forma sobre humana. Luego fueron los vecinos dando instrucciones para apagar fuegos y buscar supervivientes. Cuando ni una palabra de lo sucedido allí salió del pueblo, los más ajenos a proyectos secretos y similares comenzaron a olerse que algo raro se cocía en la zona.

    Amber, por su parte, peleó con todas sus fuerzas. Una vez el programa tomó control de sus impulsos, dejo de ver personas y comenzó a ver objetivos. No la habían diseñado mal. La programación había hecho de ella, una más del montón, en una auténtica máquina de matar. El problema fue que nunca habían testeado su potencia. Al parecer un grupo de gente con poderes podía sobreponerse a su capacidad de adaptación al ambiente. Sus armas ya no parecían del todo efectivas.

    Cuando quiso correr, sus piernas obedecieron las directivas de programación y no la dejaron. Cuando no pudo más y quiso suplicar, su pecho se abrió revelando una bomba. La última broma macabra por parte de sus “creadores”. Ni en su muerte sería libre.

    Había catorce personas a su alrededor cuando la bomba explotó. Ninguna con poderes, según se comprobó luego. Sólo se encontraron trece cadáveres, uno de los pobres infelices debió ser evaporado por la explosión. Nadie llegó a identificar a Amber Williams, nacida en Brooklyn y de 27 años. Una chica humana más convertida en algo extraordinario contra su voluntad. Una víctima más de la guerra silenciosa por la liberación de la humanidad.

    Kuroro era Amber Williams a.k.a. Reload - Inventor (a/p) / Bomba.

    Noche 2: Death is a Lonely Business:
    —¿Estás seguro de que el arma funciona? —preguntó una de las sombras.

    —Claro, que sí, imbécil—respondió su compañera—. ¿Por qué no me das un puto respiro? ¿Te crees que es la primera vez que manejo esto?

    —Discúlpame por intentar asegurarme de que no volvemos a cagarla—dijo con sarcasmo la primera.

    —El objetivo está gordo como una bola. ¿Tú te crees que voy a fallar? —replicó enfadado la segunda.

    —Tampoco ibas a fallar la primera vez…

    —Eso fue distinto. El tipo desapareció en el aire cuando disparé. Y de que podía hacer eso no tenía ni puta idea nadie —se defendió el tirador—. ¿Qué va a hacerme este? ¿Mirarme a casi medio kilómetro? No necesito poderes para apretar el gatillo. Hazme el favor y cierra la puta boca un rato.

    El cuerpo de [CLASIFICADO] fue encontrado al borde de la muerte en las inmediaciones de su zona de prácticas a las siete y dos minutos de la mañana. Como de costumbre, había salido a entrenar sin supervisión antes de la hora fijada. Había sufrido graves perforaciones en diversos órganos vitales situados en su torso. Antes de desfallecer, él sujeto de pruebas había conseguido arrancarse una especie de virote de ballesta de gran tamaño con cuchillas reprensibles. Sospechamos que puede haber sido disparado con la misma arma que acabó con la vida del profesor [CLASIFICADO]. Ha sido retirado en estado grave a un centro hospitalario afín a la causa. El diagnóstico de los médicos es que está estable dentro de la gravedad. Oficialmente, aconsejamos apartarlo del proyecto de ahora en adelante.

    A la atención del destinario, Agente M3339dk2F (Sector 7G).

    Lance era Ebrahim Azam a.k.a. The simple man - Vainillizador.

    Xeon no puede votar.

    Día 3: Pronounced 'Lĕh-'nérd 'Skin-'nérd:
    Entra Labruna por Alesandro El Mafioso

    ———————————————

    M3339dk2F hizo un gesto simple con la mano y el grupo le siguió. Habían estado rastreando el bosque toda la mañana. No les había sido muy difícil averiguar la trayectoria del proyectil. Una cosa de ese tamaño destrozaba todo lo que se cruzaba en su camino. En cuestión de unas horas encontraron el nido. La marca que había conseguido el tirador era de casi de medio kilómetro. Se necesitaba una considerable potencia de fuego para disparar un virote de grandes proporciones a esa distancia. Una potencia que, incluso con los agujeros que revelaban el punto donde habían anclado un par de sujeciones al suelo, no podrían aguantar la mayor parte de cuerpos humanos.

    Tras informar del hallazgo al Alfa, M3339dk2F había decidido dar el siguiente paso y comenzar a rastrear por donde habían escapado el tirador y su acompañante. No les había costado en absoluto apreciar los dos pares de huellas que descendían del nido en dirección Este. El equipo se movía en falange por la espesura, coordinado con precisión. No hablaban. Esa era la regla sagrada. Si había algo que decir, se usaba el lenguaje gestual memorizado durante largas horas de entrenamiento en los cuarteles de adiestramiento.

    Las huellas seguían un buen trecho de cuatro kilómetros y luego se desviaban en dos direcciones distintas. Una iba hacia el pueblo y la otra se adentraba en una zona embarrada. Siguiendo el protocolo de actuación marcado por el Cuerpo K, trataron de seguir el rastro más sencillo. Sin embargo, las huellas del que se hubiera adentrado en el barro desaparecían a no menos de cien metros del punto de bifurcación. Parecía que alguien se había dedicado cuidadosamente a borrarlas. A M3339dk2F se le ocurrían varios escenarios posibles y ninguno le gustaba en absoluto.

    Las circunstancias les obligaron a optar por el plan B y seguir el otro rastro. En el límite de Princetown, activaron el sistema de adaptación de sus trajes. Sus armas se replegaron y adaptaron a huecos especialmente diseñados en su ropa. Ya de paisano, el pelotón se dedicó a patrullar las calles. Aquel paso era meramente rutinario. El grupo tenía que hacer tiempo mientras el sistema informático del Cuerpo K utilizaba los escáneres de reconocimiento fácil instalados el día anterior. La tecnología de última generación les dio un resultado claro: sólo una de las personas que se encontraba en el nido había ido al pueblo. Se encontraba en una cafetería en el sector oeste del pueblo. J3332dk2F y S3337dk2F eran los dos agentes más cercanos a la zona. M3339dk2F autorizó su intervención y envió un aviso a la base, más por precaución que por cumplir el protocolo. Por algún motivo que no alcanzaban a comprender, las cosas siempre tendían a salir mal en aquel proyecto.

    Ronare estaba tomándose un merecido café después de un trabajo bien hecho. La cafetería estaba vacía a aquella hora ya que, o los parroquianos habituales se habían ido a trabajar, o no se habían despertado aún. De todos modos, de vez en cuando alguien entraba, saludaba animosamente a la camarera y después se iba. Precisamente fue eso lo que disparó todas las alertas de Ronare cuando dos tipos entraron por la puerta silenciosamente.

    Ambos tenían la mandíbula marcada y los rasgos propios de alguien acostumbrado a partir dientes. Ronare, que estaba sentado en la barra, no podía verles el cuerpo en el reflejo del espejo que adornaba la pared a lo largo, pero intuía que estaban musculados. El pelo de ambos, además, parecía totalmente artificial. Ocultaban los ojos tras unas gafas de sol de aspecto extraño. La ropa que llevaban intentaba desesperadamente parecer normal, pero tenía un tufillo de equipaje táctico inconfundible.

    El plan de huida de Ronare era muy simple. A la primera oportunidad, tenía que correr hasta la puerta trasera. Después, teniendo que seguir corriendo hasta llegar al mar. Podía haberse metido en aquella mierda, pero eso no significaba que algo le obligara a quedarse hasta que le cubriera hasta el cuello.

    —Disculpe, ¿podrías acompañarnos fuera? —preguntó uno de los hombres.

    Ronare se tomó su tiempo para terminarse su café, apurando hasta las últimas gotas. Se preguntaba si tendrían un francotirador apuntándole. Iba a ser difícil que no le dieran si así era.

    —Me temo que estaba a punto de tomarme otro café —respondió marcando su acento ruso—. Llevo muchas horas en la carretera y necesito recarga pilas.

    Los dos matones intercambiaron una breve mirada bajo sus gafas. Ronare ya sabía lo que venía después. La mano del que estaba a su diestra se dirigió directamente hacia su brazo derecho. Ronare no permitió que le tocaran. Empleando su agilidad, golpeó sin mirar con el dorso del puño cerrado en la nariz del tipo. Antes de que pudiera apreciar si se la había roto, ya estaba de pie y había clavado una mano bajo la axila del hombre y otra en su nuca. Si el primer golpe no la había quebrado, estaba seguro que el impacto contra la barra de la cafetería lo había hecho en varios sitios.

    Su compañero no se había quedado quieto. Al parecer ambos iban armados y el segundo hombre estaba a medio camino de sacar una especie de táser de su chaqueta. Ronare giró sobre sí mismo y utilizó un golpe de barrido con su brazo derecho para asegurarse de que el arma no alcanzara ni a apuntarle. Su pierna izquierda propinó un buen puntapié en el gemelo al matón, desequilibrándole un poco. Aprovechó ese momento para coger impulso y emplear su mano derecha en el rostro de pobre hombre. Con la inercia consiguió tumbarle en el suelo. Su cráneo hizo un ruido muy expresivo al impactar. Probablemente lo acababa de matar. Lo cierto es que le daba igual.

    Ronare cruzó la puerta trasera cuando apenas habían pasado veinticinco segundos desde que aquellos dos hombres se hubieran mirado a sus espaldas. Iba tan decidido que apenas pudo apreciar un sutil movimiento por el rabillo del ojo. Una fuerza tremenda le empujo contra el muro exterior de la cafetería y los contenedores que descansaban apoyados en él. No le hizo falta mirar para saber que los imbéciles de dentro no habían ni esperado a ver si se resistía para llamar a los refuerzos.

    —Eso va a dejar marca…—dijo Ronare mientras se palpaba las costillas—. ¿Qué pasa muchachos? ¿A que vienen esas caras tan largas? ¿No se supone que los tipos de las capas estáis siempre sonriendo?

    El pequeño grupo de héroes le miró amenazadoramente. Ninguno sonreía. Ninguno tampoco llevaba capa. Ronare supo en aquel momento que había mordido más de lo que podía mascar. Tendría que haberse cogido el primer tren al punto opuesto del planeta en vez de embarcarse en aquella mierda de plan.

    —¿Nadie va a decir nada? ¿Os han dicho alguna vez que perdéis mucho al natural? —preguntó esbozando una sonrisa—. ¿Vais a llevarme a una celda ya, o no? Me estoy cansando aquí de pie.

    Ronare era ágil. Muy, muy ágil. Pero no vio venir el puñetazo. Sí que lo escuchó. Fue el sonido de un mazo impactando contra cemento. Estaba seguro de que el tipo se había hecho daño al golpearle. También tenía la certeza de que no tanto como él, que ahora era incapaz de distinguir las formas que había frente a sus ojos entre tantas luces.

    —No estoy seguro de si estas pirado o no —comenzó una de las voces, indudablemente masculina—, pero si pensabas que ibas a escapar es que eres tremendamente gilipollas. ¿Sabes lo que has hecho, capullo?

    Apoyando una mano en la pared, Ronare consiguió recuperar el equilibrio que había perdido. Aún no estaba seguro cuál de las tres figuras le hablaba, pero la cosa iba mejorando por momentos. Decidió no responder. No porque no se le ocurrieran cinco formas de empeorar la situación, sino porque se le había olvidado un poco como encadenar varias silabas seguidas con éxito.

    —Igual solo eres un chiflado que se pensaba que podía ser el villano de la semana —dijo la misma voz moviéndose hacia su espalda—. Malas noticias, esto no es El Increible Hadrón o Las aventuras de Phantom.

    La mano del héroe se le clavo en el hombro como una tenaza. El dolor punzante vino acompañado del adormecimiento de parte de la zona del tórax. Casi sin esfuerzo, el héroe le lanzó un par de metros a su derecha, hacia el centro del callejón.

    —Mi opinión es que no estás loco —continuó diciendo la voz—. Creo que eres un imbécil acostumbrado a estas cosas. Probablemente has estado alguna vez en la trena, ¿no? Seguro que eres de esos que salen y entran continuamente. Algún moratón por aquí, alguna costilla rota por allá, pero siempre saliéndote con la tuya, ¿verdad?

    Ronare se percató de que le estaban rodeando. Su visión seguía nublada en el ojo derecho, pero con el izquierdo ya comenzaba a percibir las facciones de la los superhéroes. Reconocía sus caras de los archivos, pero ahora no parecían nada felices y sonrientes. Su estado de ánimo parecía diametralmente opuesto al que él había podida observar hasta el momento.

    —Espero que tengan pajitas en la cárcel —le susurró la voz al oído—, porque esta vez me temo que no vas a salirte con la tuya.

    Qué importa era Ronare Ler a.k.a. Non-Complier - Timador / Cobarde.

    Noche 3: Pronounced 'Lĕh-'nérd 'Skin-'nérd:
    —Nos odian —dijo Manuel—. Estamos aquí para salvarlos y nos aborrecen.

    El joven cambió la frecuencia de radio que había interceptado en la que dos científicos hablaban pestes de los “sujetos de prueba”. No tardó mucho en localizar una emisora de rock melódico, al que últimamente se había aficionado, y acomodó el volumen a un nivel que no le molestara. Todo ello mientras proseguía sobrevolando la zona tras Dalca. Estaba seguro de que su compañera le había dicho algo mientras estaba distraído, así que decidió revisar las grabaciones que su casco hacía permanentemente.

    —No pueden odiar lo que no entienden —le respondía la voz grabada—. Nos temen. No nos odian.

    Manuel aceleró para ponerse casi a la altura de aquella leyenda viva. No podía acercarse demasiado sin que la energía estática que la rodeaba permanentemente le diera un buen viaje. Su armadura no reaccionaba demasiado bien ante la electricidad de la gente con poderes. Era algo irónico, se suponía que estaba diseñada para aprovechar casi cualquier cosa como energía.

    Dalca, cuyo verdadero nombre era Colette, no parecía muy contenta de tener que trabajar en equipo. Manuel sospechaba que tener que tragarle a él, en cualquier tipo de situación, tampoco era de su agrado. Solía despertar rechazo en la gente, eso no era algo nuevo. Al principio pensaba que el problema era la armadura. Al revisar las grabaciones siempre le había parecido que, pese a su corta estatura, era imponente. Por ese motivo había trabajado muy duro en el yelmo. De hecho, cada vez era capaz de proyectar una imagen más realista para simular su rostro. Durante un tiempo incluso proyecto una versión algo más adulta de su propia cara, hasta que finalmente tiro la toalla. El problema resultó no ser la armadura. El problema era que la gente no quería hablar con un niño de 13 años con la mentalidad de un hombre en el ocaso de su vida. Él era lo que repelía a la gente. Después de darse cuenta, había abandonado toda intención de usar su rostro. Así que, cuando la gente le miraba, lo que veía era la cara barbuda y furiosa del dios Vulcano.

    El día de la presentación había relajado un poco la iracunda imagen para causar una buena impresión. A casi ninguno pareció importarle. Dalca casi había freído sus sistemas sin mover un pelo cuando la llamó por su nombre de nacimiento. El problema era que Colette llevaba años muerta para Dalca. La persona que había sido una vez había dejado lugar al soldado. El soldado se había convertido en un símbolo del régimen. Y el símbolo había devorado con facilidad a la persona. Aquella mujer tenía los ojos de quien ha visto horrores demasiado cerca. Tan próximos debían haber sido que, o bien había sido la ejecutora, o bien la víctima. El sentido común de Manuel, que al igual que él aún no había alcanzado la pubertad, aún era capaz de intuir que era mucho más posible lo primero que lo segundo. Algo le decía que su dura belleza había conseguido engañar a más de un adulto en creer lo contrario. Además, había leído algunos archivos clasificados de las cosas que pasaban en la República de los Cárpatos. No parecía un sitio precisamente vacacional.

    La rutina de entrenamiento de aquel día consistía en vuelo asistido. La idea era mantener en formación todo el tiempo posible, tratando de ir a rebufo uno del otro por turnos. Se suponía que tenían que acostumbrarse a esa clase de ejercicios por si resultaban elegidos para usar la máquina. A Manuel no le entusiasma demasiado volar, pero eran los pocos momentos de “libertad” que le permitían y había aprendido a valorarlos.

    —Noto dos formas con energía eléctrica ahí abajo —dijo Dalca en moldavo—. Voy a bajar.

    Manuel quiso responderle, pero Dalca aceleró y le pasó a toda potencia. Los sistemas del traje se volvieron locos durante quince segundos. Manuel se cagó en todo. Cuando el sistema volvió en sí, no estaba seguro de a donde se había ido exactamente. Descendió y comenzó a sobrevolar el bosque. Cuando los minutos empezaron a transcurrir sin detectar nada, comenzó a preocuparse.

    De pronto los niveles del lector de energía se dispararon de nuevo. Como si un rayo hubiera impactado junto a él. Manuel comprobó que no fuera un fallo del medidor, el cielo seguía completamente despejado. Decidió descender al suelo hacía donde intuía que había “impactado” el rayo invisible.

    A nivel del suelo el bosque era húmedo en aquella zona. Sintió que el vaho se acumulaba sobre su armadura y era absorbido por los poros artificiales para convertirlo en energía. Los escáneres mostraban lecturas extrañas. Nunca había visto sus lectores reaccionar así a los poderes de Dalca. Era como si no solo hubiera caído un rayo, si no que ahora se dedicaba a pasear a su alrededor.

    Encontró un pequeño claro donde pudo ajustar un par de los receptores del equipo que le estaban dando problemas. Las señales parecieron volver a lo normalidad de nuevo. Estaba por salir a volar cuando un ruido le alertó y le puso en guardia. Algo se movía por el bosque e iba directo hacia él.

    Unos segundos después de la espesura salió un muchacho desgarbado y sucio. Parecía que llevaba un tiempo corriendo por el bosque. Había barro en su ropa y también sus botas. Probablemente fuera poco mayor que él, aunque no estaba seguro.

    —¡Socorro! —gritó—. ¡Ya viene, ya viene!

    Manuel no se lo pensó dos veces. De dos zancadas se puso a su altura y lo protegió con su cuerpo. Poco a poco comenzaron a retroceder hacia el centro del claro. Sus escáneres habían vuelto a volverse locos. Lo que fuera persiguiendo a aquel chaval estaba cerca. Debía llevar persiguiéndole un buen rato para el barro de sus botas se hubiera secado.

    Fue en ese momento donde el joven héroe se dio cuenta de que la había cagado. Su mente enlazó el informe del terrorista capturado por la mañana con el barro de las botas de aquel joven, al que ahora daba la espalda, un segundo demasiado tarde. Consiguió girarse y golpearle. El golpe fue contundente, aunque no lo suficientemente fuerte. El chaval consiguió recuperar el equilibrio a menos de dos metros de él. Llevaba una especie de varita metálica en la mano derecha. Pero en su mano izquierda llevaba un puñal. Manuel lo reconoció al instante, lo había construido él mismo. Hace unos segundos había estado en su cinturón.

    El muchacho se lanzó contra él con el puñal en alto. Manuel lo esquivo por poco y le encajó un puñetazo a las costillas. Craso error. Su armadura falló durante dos segundos. Como cuando los plomos amenazan con fundirse. El muchacho aprovecho y le clavó el puñal a la altura del cuello. Resultaba que sin energía su armadura no era más que un armatoste poco útil. Manuel se desplomó mientras la sangre comenzaba a inundar su visor. No alcanzó a enviar una señal de auxilio. Sus últimos pensamientos fueron dedicados a Dalca. Espero que hubiera tenido más suerte que él.

    Manuelelcapooo era Manuel Andrade a.k.a. Vulcano - Armero / Vengador.

    Myriel era Colette Erdély a.k.a. Dalca - Francotirador (he decidido cambiarle el nombre de vigilante demorado tras hablar con Velli)

    Sturmovik no puede votar.

    Día 4: The Poison Apple:
    Se despertó acurrucado en la esquina del cuarto. Era el único lugar donde había consentido sentirse cómodo la noche anterior. Dejó que la ligera descarga eléctrica recorriera su cuerpo sin tensarse. Sabía que si se tensaba sería peor. Espero a la segunda descarga, ésta más potente, y luego se levantó torpemente. No espero a la tercera, sabía que aquella seria dolorosa.

    El Cazador sintió unas ganas repentinas de ir al baño y lavarse la cara. Sabía que no eran naturales, había aprendido a distinguir sus propios impulsos de los inducidos por sus captores. Aquellas máquinas no acostumbraban a usar lenguaje verbal.

    No discutió con sus impulsos artificiales, y se fue directo al baño. No reconoció el rostro que le miraba al otro lado del espejo. Los ojos eran oscuros, mucho más de lo que recordaba, y estaban inyectados en sangre. Se le habían hundido, al igual que los pómulos que se habían retraído hasta su límite. La piel prácticamente le colgaba directamente del hueso. Abrió la boca y comprobó cómo los dientes seguían de color parduzco. Con tan poca carne se recordaba a sí mismo a un potro desnutrido. El pelo era lo único que parecía cuidado, y eso sólo era porque los captores se preocupaban de cortárselo regularmente.

    Volvió a la habitación después de asearse. El captor le esperaba frente a la puerta de salida de la habitación de hotel. Tenía forma humanoide, pero sólo ligeramente. Sus piernas y brazos eran mucho más gruesos que su torso. Su cabeza, además, era extremadamente pequeña y no tenía rostro, solo un gran círculo de cristal color azulado. El Cazador había descubierto que su diseño no era original, si no que se inspirado en obras de ficción del “futuro (el cual desde su punto temporal actual era el “pasado”). Nunca se interesaba mucho por la historia en general, ese dato se le había quedado grabado a fuego por algún motivo.

    El captor le pasó un cinturón ajado de cuero con dos revólveres enfundados. Iban a juego con su ropa, que también estaba bastante maltratada. Lo único que impedía que se callera a trozos era el control que sobre la misma ejercían sus captores. El tiempo no pasaba por ella.

    Cuando se lo hubo colocado, en el lugar del robot, un hombre de mediana edad y ropa de la época le observaba con una mirada fría e inerte. La proyección holográfica era perfecta salvo por el rostro. Aquellas máquinas nunca habían sido eficientes emulando la vida orgánica. Alargando el brazo, el robot creo una especie de burbuja alrededor del Cazador. Una fina capa de distorsión temporal le camuflaba de ojos ajenos, o eso se suponía, mientras cumplía su labor.

    Encontrar cosas había sido lo único que siempre se le había dado bien al Cazador. Recordaba que cuando tenía nombre, el cual había olvidado, se dedicaba mayormente a eso. Tenía alguna noción, muy difusa, de que quizá el modo de adquirir las cosas que encontraba no había sido siempre el socialmente correcto. Eso ahora ya le daba igual. Era su habilidad de transportarse a lo largo del tiempo lo que le había llevado a prisión, no cualquier de los crímenes que hubiera podido cometer. Condenado a trabajos forzosos por el resto de la eternidad.

    Habían sido personas quienes le habían arrestado. En algún momento, cuando ya había perdido totalmente la noción del tiempo, los hombres y mujeres fueron sustituidos por máquinas. No hubo explicación o aviso. Simplemente mientras su celda siguió inmutable mientras el resto del complejo muto. No lo entendía. Tampoco pretendía entenderlo.

    Con los robots el trabajo era mucho más rutinario. Las ordenes se transmitían a través de un chip implantando en el cuello y conectado al sistema nervioso. Una descargar era un aviso, dos descargas era una advertencia, y tres era un castigo. En su día el Cazador había recibido bastantes descargar. A veces incluso de más potencia. Había sido un rebelde, aunque el tiempo había acabado con el rebelde hacía ya bastante.

    Su captor y él llevaban aproximadamente unos cinco años allí. Podría ser que algo más o algo menos, al Cazador no se le daba bien controlar el tiempo. Se iban moviendo puntualmente en busca de un fugitivo. Eso era su principal tarea la mayoría de las veces, aunque normalmente no le llevaba tanto tiempo encontrarles.

    Llevaban tres semanas en Maine cuando acabaron recalando en Princetown. La suerte quiso que allí se les acabara el tiempo. El Cazador era muy bueno buscando, pero no tanto en estar reaccionar rápidamente a las amenazas. Había perdido esa costumbre. Los captores se ocupaban de ese trabajo. Pero no aquel día.

    La máquina no fue capaz de procesar al hombre que les salió al paso como un elemento peligroso. El Cazador sí que había advertido varias cosas extrañas en él. La primera fue lo ágil que era para su peso. La segunda, su aspecto inusual incluso para aquella época. Y la tercera, y más importante, su mirada rota y atemporal le estaba taladrando a él.

    Con toda la velocidad que pudo se llevó las manos a las cartucheras. No fue suficiente veloz, pues el hombre ralentizo el tiempo en torno a él. Su captor ni siquiera tuvo oportunidad de asimilar lo que estaba ocurriendo, y eso fue la perdición de ambos. Al final una maquina es una máquina, y carecía de ese instinto innato contra lo que no se entiende.

    El hombre movió sus dedos y el cazador sintió como su interior se estiraba y contraía al mismo tiempo. El espacio se distorsiono a su alrededor. Le estaban empujando, pero fuera de la realidad. No gritó, no tuvo tiempo. Lo cierto es que tampoco hubiera servido de nada. Resultaba, aunque aún no lo sabía, que fuera de la existencia, como en el espacio, nadie puede oír tus gritos.

    Sturmovik era El cazador a.k.a. Preso Nº22038482743P48434i34dmdjo039 [Neutral buscador]

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    Xeon estaba cansado. Cansado de vivir. Cansado de ver el tiempo pasar. Cansado del mundo. Tres mil años podían hacer mucho daño al cerebro y, aunque había conseguido paliar bastantes gracias a sus poderes, tenía la mentalidad propia de un anciano. Y era un viejo gruñón. Uno que tenía demasiados remordimientos y demasiados “y sí” en su mochila. Por eso había decidido actuar.

    Pocas cosas importantes ocurrían en el mundo sin que Xeon se enterara de ellas. Una ventaja de manipular el tiempo, es que a veces puedes acceder a todo tipo de informaciones que, generalmente, se intercambian en grupos pequeños y secretos entre susurros. Eso le había llevado a Princetown. Aunque decir eso era media verdad. Era cierto que a Xeon le interesaba que el proyecto Paradox saliera bien. Había vivido lo suficiente para poder comparar la época actual con la edad de oro de los superhéroes mejor que cualquier otra persona viva. Temía el futuro. Pero, había sido el interés personal lo que le había dado el último empujón.

    Todo empezó como un picor en la nuca. Permanente y molesto. Una presencia que se hacía notar si estabas lo suficiente atento. Y Xeon era atento y paciente. Había vivido bastante como para percatarse de esas cosas. En último término, el instinto le había llevado allí. En sus últimos momentos, el instinto le había fallado.

    Utilizar los poderes cada vez le resultaba más costoso. Las maravillas que antes podía hacer alzando la ceja ahora requerían sudar sangre. Y luego el sueño le sobrevenía. Un sopor pegajoso y asfixiante. Una manta pesada como una losa. Así que, cuando movido por miedo confundió a aquellos dos extraños con su objetivo, quedo sumamente débil. Había notado algo extraño en el tiempo en torno a ellos, pero resultó que asumir que eso significaba que ellos representaban aquel picor en su nuca fue un acto de fe demasiado irreflexivo.

    Y ahora, tras su exhibición aparentemente desapercibida, Xeon sentía mucho calor. No recordaba la última vez que había tenido fiebre, pero tampoco la última vez que había expulsado alguien del espacio-tiempo. Demasiado esfuerzo. Estaba seguro de que, además, había llamado la atención. Intuía que pronto irían a por él. Si no era el enemigo, sería la gente del proyecto. No estaba seguro que iba a ser peor.

    Al final, quizá no tendría averiguarlo, se sentía arder. Necesita descansar y dormir. Sólo cerrar los ojos un poco. Una cabezadita. Hacia tanto calor. ¿Qué mal podio causarle? Su temperatura, cuando ya estaba inconsciente, siguió aumentado más allá de lo natural. Y, a medida que esto ocurría, la vida fue abandonándole. No pudo verlo, pero alguien le observaba con atención desde no muy lejos. Un ser antiguo, como había predicho Xeon. Uno apasionado por el fuego. Uno más viejo y paciente que él.

    Xeon era Drex Soudam a.k.a. Xeon [Independiente Milenario pro-pueblo]

    Noche 4: The Poison Apple:
    Robert llevaba toda la mañana levitando sobre las cabezas de los científicos que deambulaban por el granero. Los preparativos de la maquina seguían en marcha pero no podía evitar sentirse preocupado. Conocía el nombre de la mayoría de los trabajadores, pero no tenía ni idea de que estaban haciendo. Si alguno quisiera sabotear el proyecto, Robert lo tendría realmente difícil para descubrir quien había sido. Fiedrich nunca había conocido el nombre de ninguno de sus ayudantes, siempre lo había considerado una pérdida de recursos, pero conocía al dedillo el papel de cada uno de ellos. En el fondo, y a pesar de que su relación no era técnicamente muy estrecha, Robert echaba de menos al profesor. Ambos habían trabajado muy duro para conseguir que aquel proyecto saliera adelante. Fiedrich se merecía haber vivido para verlo concluso, ya fuera para bien o para mal.

    —Señor —dijo una voz dos metros bajo él.

    Robert descendió grácilmente hacía el Agente M3339dk2F. Siempre había admirado el trabajo del Cuerpo K con su producto más valioso: el capital humano. Le parecía curioso como aún no habían logrado imitar el pelo natural. Todos sus agente tenían una perfecta estructura ósea y unas proporciones corporales matemáticamente inmejorable, pero su pelo parecía un cepillo de escoba.

    —Malas noticias, imagino —supuso Robert, que últimamente estaba más pesimista que de costumbre.

    El Agente se revolvió incómodo. Llevaba un pequeño aparato comunicador en la mano. Robert supuso que, como mínimo, el Cuerpo K había mandado instrucciones. Probablemente querían meter las narices en todo el asunto. Mandar dos o tres batallones, quizá incluso algunos tanques. Como si su tapadera no estuviera ya en suficiente riesgo sin la necesidad de que se desplegara un ejército en la zona.

    —Sí, señor —respondió el Agente—. Hemos perdido a otros dos sujetos, señor.

    Robert se llevó las manos a la cabeza. No sabía si reír o llorar de desesperación. La misión peligraba más cada día que transcurría. La máquina y los voluntarios estaban cada vez más cerca de estar listos, pero a ese ritmo sería un milagro si conseguían probar una vez el experimento.

    —¿Quiénes? ¿Cómo? —preguntó secamente.

    El Agente, sin mover ni un músculo más que los estrictamente necesarios, comenzó a narrar el último bache de aquella empresa que parecía abocada al desastre.

    La mañana había comenzado cuando habían encontrado a Diógenes, el único miembro no humano del equipo, sin vida entre los árboles cercanos a su cabaña. El perro acostumbraba a salir al baño durante la noche y, a pesar de que la mayoría del tiempo se comportaba como un humano, seguía manteniendo algunas costumbres como la de hacer sus necesidades al raso. No estaba claro de si alguien lo había atacado o simplemente había perecido por alguna causa natural. No había ninguna herida, señal de confrontación o rastro que seguir.

    Luego, al no presentarse a sus pruebas matinales, los agentes habían ido a buscar al sujeto Schrader a su habitación. Lo encontraron metido en la bañera, que había trasladado a los pies de su cama, y hablando consigo mismo. El desdoblamiento de personalidad que sufría nunca le había causado nada parecido. Para más inri, no paraba de hablar sobre sí mismo en tercera persona y se negaba a colaborar. Robert apostaba a que las autoridades alemanas no iban a estar contentas cuando se lo entregaran. Ya habían sido bastante reticentes a permitirles utilizarle, a pesar de que había sido el Cuerpo K quien lo había localizado y capturado específicamente con esa intención.

    —De momento hemos trasladado al sujeto Schrader, inmovilizado, a uno de los búnkeres —terminó el Agente—. Y al mediodía pretendemos mover al perro al laboratorio para ver si pueden determinar la causa del fallecimiento.

    Robert había estado recorriendo los mismos dos metros del granero de un lado a otro durante toda la narración. Tenía barro hasta los tobillos y había dejado profundos surcos en el suelo. No paraba de pensar que allí había alguien con poderes peligrosos actuando. Estaba claro que quién quedara de aquel comando que estaba saboteando el proyecto, ya no utilizaba armas blancas. O bien carecían de los conocimientos necesarios para emplearlas, o bien habían encontrado un mejor método. Todo apuntaba a lo segundo. Y, encima, el problema de aquello era que seguir el rastro se les estaba volviendo extremamente difícil.

    —No le trasladéis al laboratorio de momento. Mantenedlo en una cámara de éxtasis —ordenó Robert—. Pero puedes decirles a los del laboratorio de mi parte que reconsideren sus teorías sobre qué le pasó a Dalca, a la vista de los últimos sucesos.

    El Agente apuntó las órdenes una por una en su dispositivo. Antes de que hubiera terminado la conversación ya habría otros agentes ejecutándolas.

    —¿Cuál es su estado actual, Agente? —pregunto de malhumor—. Pensé que había pedido que se me informara regularmente sobre su evolución.

    —No ha habido progresos, señor —respondió el Agente—. Los médicos han vuelto a inducirle el coma a la sujeto Dalca. Sus poderes se recuperan muy lentamente debido a la falta de adaptación al campo magnético de la tierra. Esperan que dormida sus poderes puedan “recargarse antes”. Creen que funciona como una gran batería, o eso me pareció entender, señor.

    —Está bien, Agente, retírese y manténgame al tanto de cualquier novedad.

    Robert se quedó sólo y volvió a levitar. Recordó a Dalca, pero no el soldado implacable que se había encontrado meses atrás, sino a la mujer que había conocido cuando aún no tenía ni veinte años. La joven había sido determinante para vencer a uno de esos tipos que necesitas al menos veinte superhéroes para tumbar. Aquel en concreto se hacía llamar El Fabricante, y se jactaba de como su armadura podía resistir toda clase de poderes. Dalca le había cargado de energía eléctrica durante una pelea que se prolongó casi una hora. El el resto de héroes ya estaban en las últimas, él propio Robert incluido, mientras ella seguía incansable. Luego la cuestión fue esperar a que el clima hiciera el resto. El rayo que le cayó encima al malnacido fue el más grande que Robert había visto en su vida. Pero eso sólo había sido parte del plan de la muchacha. El enemigo aun resistía, pero Dalca lo había convertido en una batería sobrecargada. Bastó un puñetazo certero, que sonó como un trueno al impacta, para romperle la mandíbula al tipo y dejarlo derrotado en el suelo. Por aquel entonces ya apuntaba maneras. Desgraciadamente, todo aquello había ocurrido mucho antes de que la República de los Cárpatos la hubiera convertido en su verdugo personal. No podía ni imaginarse la clase de cosas que aquella muchacha habría llegado a hacer en los últimos años. Sintió pena por el pobre infeliz que la hubiera dejado en cama. Robert estaba seguro de que no se imaginaba la tormenta que iba a caer sobre él cuando ella se recuperara.

    Slam era Diógenes a.k.a. Mate - Rastreador

    Kaki_8 era Aldous Schrader a.k.a. Martyr / Alphonse Schrader a.k.a. Shadow - Hada / Intruso.

    Dartan no puede votar.

    Lestat ha recibido una paliza. Tiene tres votos. Los votos de la paliza solo cuentan en el recuento final.

    Día 5: Deadline:
    (Lestat) «Se me hicieron preguntas más no se me dijo la manera de contestarlas.»

    Con palabras. Pensé que quedaba implícito que era con palabras. Me hubiera válido danza interpretativa también.

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    La muerte más aburrida de la historia del mafia, una obra de Lestat

    Un tipo se cae inconsciente de los golpes que recibió durante la noche. Parece que necesita atención médica.

    Lestat era Didier Levallois a.k.a. Le Candidat

    Noche 5: Deadline:
    —Sé que algunos de vosotros nunca habéis roto la Barrera-R, pero, como ya os han explicado, no hay nada que temer —dijo Robert—. Al final todo se reduce a una cuestión e instinto.

    El cielo estaba despejado aquella mañana. Soplaba un aire frío que cortaba la respiración si tratabas de coger demasiado de golpe. Robert iba con su traje completo de Black Griffin, pues se suponía que tenía que hacer una demostración práctica a los sujetos sobre cómo debían operar durante del experimento.

    La mayoría de ellos podían volar de forma natural. Y no para todos, el vuelo a alta velocidad era desconocido. De todos modos, Robert no estaba seguro de cuantos llegarían hasta la última fase del experimento y necesitaba a todos igual de preparados. Técnicamente el equipo tendría que hacer el primer test pronto, sino, al ritmo que iban cayendo, no estaba seguro con cuántos de ellos podría contar.

    —El día del experimento uno de vosotros hará un vuelo en trayectoria elíptica, siguiendo las indicaciones que el equipo de tierra os vaya proporcionando —explicó—. No os podéis desviar ni un pelo. Si os dicen que corrijáis trayectoria, vosotros la corregís inmediatamente. Nada de tonterías, ¿de acuerdo? — Hizo una breve pausa en la que ninguno se atrevió a interrumpirle—. Bien. A una tercera parte del total romperéis la velocidad del sonido. Ahí entrareis en la parte más complicada de la elipsis, cómo ya sabéis lo que tenéis algo de experiencia el girar es muy jodido a tanta velocidad, así que id bien atentos. Una vez hayáis completado el siguiente tercio, comenzareis a sentir la Barrera-R ejerciendo resistencia. No os asustéis, es normal. Es posible que comencéis a dejar de percibir ciertos colores, o que comencéis a experimentar puntos ciegos en vuestra visión. No todo el mundo lo experimenta igual, así que no podemos prepararos para eso. —Robert hizo una nueva pausa para cambiar la ubicación y quedar sobre el carril despejado de árboles—. Cuando lleguéis a los últimos diez minutos, estaréis al borde del “salto”. Mucha gente lo describe como la sensación de tratar de traspasar una burbuja de plástico gigante. Es importante que mantengáis la velocidad y resistáis el impulso de seguir empujando ese límite. — Robert se alzó cinco metros y señaló un punto alejado entre las montañas— El último tramo es línea recta. Son diez minutos. Debéis conteneros durante la primera mitad. Una vez os demos la marca de menos cinco, tenéis que comenzar a empujar y enfilar hacia la pista abierta. Recordad que la máquina estará preparada, pero necesitáis romper la Barrera-R junto a ella. Tened fijado el destino de regreso en mente desde que enfiléis. Debe ser un sitio lejos del mar y poblaciones. Uno nunca sabe bien donde va a salir cuando vuelva. La distancia también cambia entre cada persona, puede ser que saltéis quince kilómetros, o puede que quince mil. Iremos a buscaros, no os preocupéis. — Robert descendió hacía ellos y les clavó los ojos con las pupilas dilatadas—. Y por último, las dos reglas de oro. Primero, cuando hayáis roto la barrera, seguid avanzando. Fuera de la misma, sea lo que sea ese sitio, la inercia siempre os vuelve a empujar hacia algún punto del planeta. Y, segundo, no choquéis contra la máquina. Es preferible que os carguéis medio granero desviándoos en el último momento que choquéis contra la máquina. ¿Entendido?

    Ninguno de los oyentes respondió, pero Robert tampoco esperaba respuesta. Sabía que ellos habían escuchado dicha charla múltiples ocasiones desde su llegada. Y, además, él no era del tipo que daba discursos con derecho a réplica. La frase final era una cortesía, no una verdadera pregunta.

    El intercomunicador de muñeca comenzó a sonar. El mensaje corto que apareció en la pantalla era un código de alerta que cambiaba diariamente y que sólo el Beta del Cuerpo K conocía. Era una forma de evitar que nadie diera una falsa alarma. Robert trató de contactar con el Agente M3339dk2F, pero alguien había interrumpido las comunicaciones de radio. No necesitó agudizar mucho el oído para oír un par de explosiones que podían verse a lo lejos, en los límites del reciento. Justo donde había medidas de seguridad para impedir la entrada de intrusos. Alguien estaba atacando el recinto, y desde aquella distancia no parecía un grupo pequeño.

    —¡Retiraos a vuestro punto de emergencia! —gritó Robert, priorizando el éxito de la misión—. ¡No os mováis si no recibís una orden directa mía!

    Los sujetos obedecieron al instante y salieron pitando de la zona. Ellos eran el capital humano más importante de todo el proyecto. Los soldados probeta del Cuerpo K eran reemplazables, pero los tipos con súper poderes no tanto.

    Robert estaba a punto de dirigirse a unirse a la lucha o encontrar al Agente M3339dk2F (lo que ocurriera antes), cuando se percató que uno de los sujetos había comenzado a perder altura rápidamente. Caía a toda velocidad y ya había perdido al menos doscientos metros.

    Utilizando su telekinesis, Robert consiguió frenar la velocidad de caída mientras se aproximaba a él. Cuando se acercó lo suficiente, se percató de que se trataba de Oliver King, uno de los sujetos con bastante experiencia con la Barrera-R. Robert estaba seguro de que no era casualidad que justo hubiera perdido el conocimiento en ese momento. Tenía que llevarlo a un lugar seguro como fuera.

    No tuvo tiempo de alcanzarle. Cuando apenas lo tenía a veinte metros, el cuerpo de King fue engullido por una explosión. Robert se vio afectado por la honda que generó y perdió el control del vuelo. Lo recuperó unos ciento y pico metros más abajo. Buscó a King desesperadamente, pero no encontró rastro de él. No había nada que recoger ya. Lo habían volado por los aires.

    Robert viró en movimiento y se dirigió a toda velocidad hacia el granero ayudándose de sus poderes telekinéticos. Mientras lo hacía, envió un mensaje que supuso no iba a llegar a sus destinatarios. Tenían que activar la máquina ya. Fuera quien fuera aquella gente, tenía los medios para volver a gente con poderes por los aires. El día del test había llegado.

    Dartan era Oliver King a.k.a. Lifeguard - Carcelero

    Carlos no puede votar.

    Día 6: Elipsis:
    Robert entró en el granero con la respiración entrecortada. Su traje estaba bastante quemado. De camino al laboratorio se había encontrado con el dragón. No un dragón en sentido figurado, no. Un dragón en sentido literal. De probablemente unos cincuenta metros del hocico a la cola. ¿De dónde habían sacado un dragón? No tenía ni idea. Nunca había visto nada parecido en toda su vida. Había conseguido despistarle a duras penas y le había costado lo suyo.

    La verdad es que Robert se esperaba encontrar el granero en llamas, pero, para su grata sorpresa, lo cierto era que los científicos seguían trabajando a todo gas. No eran ajenos a la lucha, pero no habían interrumpido su trabajo. Fiedrich los había elegido bien.

    —¡¿Quién está al mando?! —gritó Robert.

    Varios se pararon a mirarle antes de continuar con sus cosas. Robert comenzó a plantearse si alguien había tomado el mando tras la muerte de Fiedrich, porque desde luego que él no había señalado un sucesor. No obstante, uno de los tipos con bata se acercó a él.

    —Supongo que soy yo —dijo dubitativo—. Al menos a falta de otro voluntario.

    Robert estaba convencido de que aquel tipo no había visto mucho sol a lo largo de su vida. Estaba pálido, pero no como su amigo fallecido. Aquel hombre necesita una buena dosis de vitaminas.

    —Poned en marcha la máquina. Llamad a los tres sujetos que quedan y que vengan hasta aquí cagando hostias. ¿Entendido? —ordenó Robert, decidido a salir de allí cuanto antes.

    Ya estaba a medio camino de la puerta cuando el científico alzo la voz para hacerse oír. Robert se detuvo de golpe. Le parecía que había oído mal.

    —¿Cómo que sólo quedan dos? —preguntó ansioso—. ¿Han derribado a otro?

    —Creemos que no —respondió el científico gesticulando exageradamente—. El sujeto 3 consumía el Evo-33X más rápido que el resto debido a su metabolismo acelerado. Creemos que se agotó. No podía volar sin la droga y ha caído a medio camino del punto de emergencia.

    —¿Cuál es el sujeto 3? No me sé los putos números —replicó Robert—.

    —James, señor, James Thompson. No tenía apodo si no me equivoco…

    Robert se frotó la cara con fuerza. En parte se sentía aliviado, tenía mucha más confianza en los otros dos, aunque fuera solo por su mayor experiencia. Pero, por otro lado, eso reducía las posibilidades de salir de esta.

    —Pues haced que los dos que quedan vengan a la vez y vamos a rezar porque alguno llegue hasta aquí —Robert se giró y se dirigió hacia la puerta—. En cuanto tengáis esta mierda activa os quiero en los búnkeres a todos.

    La fuerza enemiga había penetrado los escudos exteriores en cuestión de diez minutos. Las defensas del perímetro habían resistido algo más, pero la fuerza invasora estaba demasiado bien equipada. No eran voluntarios, aquella gente tenía entrenamiento militar. Y también un puto dragón que estaba haciéndoles trizas los lanzamisiles y otros aparatos, lo cual siempre ayudaba.

    El Cuerpo K estaba siendo masacrando. Robert pasó sobre varias escenas de combate. Lo cierto es que en ninguna vio muestras de que alguien hubiera salido vivo. Los soldados estaban ejerciendo una barrera eficaz.

    Le llevo un cuarto de hora encontrar un foco de pelea un activo. Llego justo en el momento que los atacantes mataban a los últimos miembros de un grupo de agentes. Robert uso sus poderes para aplastas los cráneos de los dos únicos supervivientes del grupo atacante. Luego siguió avanzando implacable, destrozando varios grupos a su paso. No mostró piedad. A sus espaldas solo quedaban cadáveres y gemidos de moribundos.

    Tardó poco en encontrar al Agente M3339dk2F. Él y sus hombres se habían atrincherado en uno de los búnkeres repartidos a lo largo del terreno. Parecía haber sufrido una herida grave en el rostro, cuya mitad derecha era un amasijo de carne y sangre. Sin receptores de dolor, no parecía importarle demasiado.

    —¿Cuál es la situación Agente? —preguntó Robert.

    —La cosa está complicada, señor —respondió el Agente, haciendo verdaderos esfuerzos por vocalizar—. Son muchos más que nosotros y las defensas no pueden con ellos. Tienen armas ilegales, no sé hasta cuando aguantaremos.

    Robert observó al resto del grupo. La mayoría aún estaban enteros, pero no era suficientes numéricamente para conversar la posición. Si el enemigo tenía armas prohibidas era una certeza que podrían llegar a volar todo aquel foco de resistencia a distancia. Quedarse allí era un sin sentido.

    —Retroceded e ir asegurando la posición en intervalos regulares. Sólo necesitamos aguantar algo menos de media hora —ordenó Robert—. ¿Las comunicaciones siguen bloqueadas?

    —Sí, señor, pero el Cuerpo K siempre tiene un plan B, señor —respondió el Agente con un amago de sonrisa—. Hay dos helicópteros de combate en camino. Y creo que están preparando un par de batallones como refuerzos. Si logramos aguantar lo suficiente…

    Una de las alarmas del búnker comenzó a pitar. Robert y el Agente se dirigieron hacia la centralita de vigilancia, que estaba llena de monitores. Alguien había traspasado los límites del pasillo de aterrizaje.

    —Esos hijos de puta saben lo que pretendemos hacer —blasfemó el Agente.

    —Agente, cumpla con sus órdenes —dijo Robert—. Yo me encargó de la alarma.

    Eran dos hombres. Uno de ellos era muy viejo y andaba encorvado, aparentemente asistido por unas muletas electrónicas ajustadas a sus pierna. En las manos llevaba dos martillos de color plata. Tenía cara de pocos amigos, y una cicatriz enorme asomaba por el borde de la camisa. Junto a él había un joven vestido a la moda que se usaba en Princetown. Tenía el rostro más común que te podías imaginar, salvo por los ojos ojos. Sus escleróticas eran purpuras y las pupilas afiladas era blancas. Robert bloqueo instintivamente con una barrera telekinética el espacio entre ambos. Algo le decía que era mejor evitar directamente su mirada. El nombre de Dalca se le vino a la cabeza.

    —Apartaos de ahí —ordenó Robert.

    Ambos siguieron mirándole, pero no se movieron ni un ápice del borde del camino. Robert avanzó hacia ellos lentamente. No estaba seguro de que as tenían bajo la manga, pero que no se movieran no lo veía como una buena señal. A lo lejos, además, comenzaba a vislumbrarse dos puntos en movimiento en el cielo.

    —Black Griffin, supongo —dijo el viejo—. Es un buen día para joder el planeta, ¿no? Lástima que los habitantes del planeta hayamos decidido jodértelo a ti.

    Robert siguió avanzando, estaba dispuesto a utilizar sus poderes para incapacitarlos a la primera oportunidad. No se esperaba que fueran a atacarle físicamente. No se esperaba mucho menos que fuera el viejo el que tomara la iniciativa.

    Utilizando las muletas como trampolín recorrió los cinco metros que lo separaban de un salto enorme. Los martillos descargaron un potente golpe conjunto que mando a Robert entre los árboles. Intentó recuperarse rápidamente, pero el anciano ya estaba sobre él descargando golpes. Consiguió detener la mayoría, pero aquel tipo se movía con una velocidad endiablada. Por cada tres golpes que paraba recibía dos. En uno de ellos, uno de los martillos le propulsó hacia atrás con tal fuerza que partió un árbol por la mitad al chocar contra él.

    A partir de ese momento, Robert cambió la estrategia. Empleo sus poderes para ir haciendo retroceder al viejo hacia el pasillo. No quería dejar a su compañero allí solo. Cuando estaba suficiente cerca como para verle y poder dirigir un ataque, trato de utilizar sus poderes para arrastrarlo entre los árboles. El viejo no se lo permitió. Lanzó al aire un par de dados metálicos que crearon una especie de barrera energética. El golpe de telekinesis rebotó de vuelta contra Robert y le hundió en el suelo.

    El anciano se lanzó de nuevo, esta vez gritando, sobre el superhéroe con ambos martillos en alto. Robert se impulsó con todas sus fuerzas y logró golpearle en el abdomen. Empujo al viejo todo lo que pudo, que apenas fueron veinte metros, tratando de evitar quedar en medio del camino. Aterrizaron sobre la zanja al borde del mismo. Intentó levantarse antes que el anciano, pero aquel tipo tenía recursos y le había clavado en el aire el martillo entre las costillas. Además, le tenía inmovilizado con una especie de llave marcial.

    Los dos sujetos restantes ya casi habían entrado en la pista de aterrizaje. Robert no era capaz de distinguir cual era cual debido a su velocidad. Apretó los dientes tratando de liberarse de la llave del anciano. Sintió el sabor de la sangre en la boca. Las dos figuras cada vez estaban más cerca de su joven compañero. Habían entrado en la pista casi al mismo tiempo. Robert había hecho el recorrido el mismo varias veces y sabía que, a la velocidad adecuada, se cruzarían con él en apenas diez segundos. La situación ya estaba fuera de su control.

    Las dos figuras pasaron fugazmente junto al joven. A Robert le pareció oír gritar al chaval. No pudo apreciar sus palabras bajo el ruido de los figuras a toda velocidad. El joven salió despedido hacia atrás. Le pareció que el viejo gritaba el nombre de James, pero el sonido de los sujetos le había dañado el oído y no podía estar seguro. Sí que pudo escuchar perfectamente el ruido de un impacto, y, apenas unos segundos después, de otro. El segundo fue más fuerte y vino seguido de una explosión. Luego sobrevino el silencio.

    El viejo le libero y echó a correr hacia el bosque, en dirección a donde el joven había sido catapultado. Robert aprovechó para levantarse. Consiguió usar sus poderes para retirar el martillo que había sido abandonado en su torso. Probablemente le había perforado un pulmón, pero gracias a la telekinesis podía seguir manteniéndose en pie. Iba a echar a andar hacia el granero cuando una mole impacto a su derecha. Iba de rojo y gris. La máscara solo le tapaba la mitad superior del rostro y tenía dos rayos rojos cruzando la frente y sus ojos.

    —Red Strike —dijo Robert.

    —Griffin —respondió con voz grave—. Estás detenido en nombre del Congreso por conspiración y traición.

    Robert hizo un esfuerzo por extraer sus últimas energías y conseguir ponerse recto. Strike era fuerte, pero no rápido, y basaba sus estrategias en el cuerpo a cuerpo. Si conseguía descargarle un buen golpe en la cabeza, podría tumbarlo. Aún podía huir.

    —Aún tengo fuerzas para darte una paliza —tanteó Robert—. Ven a por mí.

    Red Strike sonreía, pero no parecía tener intención de mover ni un músculo.

    —Me temo que yo sólo he venido de escolta —respondió Strike—. Telmo es el que va a detenerte.

    Robert trató de ponerse en guardia al escuchar el nombre, pero no tuvo tiempo suficiente para reaccionar. Un brazo ancho como el tronco de un árbol surgió de la nada junto a su cabeza. La mano que lo presidía iba enguantada con cadenas. Sus muros telekinéticos se rompieron y cayó al suelo. Sintió las cadenas moviéndose sobre su cuerpo mientras Telmo le inmovilizaba. Pudo vislumbrar su cara descubierta y libre de vello. Una sonrisa macabra se le dibujaba en el rostro. Nunca se habían llevado bien.

    —Espero que disfrutes del sabor de la tierra en la boca —dijo Strike—. Me temo que no vas a ver más que cemento durante una larga temporada.

    Labruna era James Thompson - Copión.

    Obituario final
    :

    Muertos y muy muertos.

    BaKu era Fiedrich J. Escher - Científico.
    Kuroro era Amber Williams a.k.a. Reload - Inventor (a/p) / Bomba.
    Manuel era Manuel Andrade a.k.a. Vulcano - Armero / Vengador.
    Sturmovik era El cazador a.k.a. Preso Nº22038482743P48434i34dmdjo039 [Neutral buscador]
    Xeon era Drex Soudam a.k.a. Xeon [Independiente Milenario pro-pueblo]
    Slam era Diógenes a.k.a. Mate - Rastreador
    Dartan era Oliver King a.k.a. Lifeguard - Carcelero

    Heridos

    Lance era Ebrahim Azam a.k.a. The simple man - Vainillizador.
    Qué Importa era Ronare Ler a.k.a. Non-Complier - Timador / Cobarde.

    Myriel era Colette Erdély a.k.a. Dalca - Francotirador (he decidido cambiarle el nombre de vigilante demorado tras hablar con Velli)
    Kaki_8 era Aldous Schrader a.k.a. Martyr / Alphonse Schrader a.k.a. Shadow - Hada / Intruso.
    Lestat era Didier Levallois a.k.a. Le Candidat - Cacique y protector.
    Labruna era James Thompson - Copión.

    Epílogo 1: There Be Dragons

    Jacob había maniobrado a la perfección durante todo el trayecto. Había nacido con poderes y el volar había sido algo natural para él desde que tenía memoria. Todos los Urie solían desarrollar poderes similares desde muy pronta edad, pero él había roto la barrera del sonido a los diez años. A los quince rompió la Barrera-R por primera vez. A los diecisiete ya le habían convertido en el cuadragésimo sexto Phantom de la familia, por delante de sus hermanos mayores y varios de sus primos. Era de consenso en toda Nevada que era la mayor joven promesa que el estado había visto en siglos.

    Jacob se había pasado la adolescencia disfrutando de la vida en todos los sentidos. Todo el poder y nada de la responsabilidad. Y había descubierto ya a pronta edad que ir contra la autoridad establecida era una de sus aficiones favoritas. Eso le había hecho involucrarse en el proyecto Paradox sin dudarlo.

    En cambio, Aeka Nabe no podía ser más diferente a él. Descendía también de una familia de superhéroes, pero era hija bastarda. Ni siquiera estaba segura de quien era su padre. Criada en la pobreza, se había unido por el mismo motivo que había adoptado el nombre de Kyōkan para combatir el crimen: para servir a un bien mayor.

    Ahora ambos héroes volaban casi al unísono hacia la máquina. Ambos habían comenzado a experimentar severos problemas de visión desde hacía ya varios minutos. Por suerte, el camino era lo suficiente ancho para permitirles mantener una dirección adecuada. Por desgracia, no lo suficiente bien para ver al muchacho al borde del camino.

    Jacob trató de avisar a Aeka, pero iban demasiado rápido para que su voz le llegara a tiempo. Sintió como la muchacha desplegaba sus poderes de atracción inesperadamente, lo cual le extrañó. Pero antes de que pudiera planificar algo, la muchacha perdió el control y se desvió del camino. Jacob no llegó a escuchar el impacto, porque iba mucho más rápido que cualquier sonido de esta tierra. Sólo pudo centrarse en el granero y la máquina. Empujó con todas su fuerzas y pensó en Nevada.

    Jacob rompió el límite de la realidad junto a la máquina. Un salto perfecto. Por su experiencia personal, durante unos pocos segundos el oscuro vació le rodearía antes de que el elástico invisible que le unía a la existencia le devolviera al planeta. Para algunos esos pocos segundos eran angustiosos, pero a él siempre le habían parecido muy cortos para sentir nada.

    Aquella vez, sin embargo, fue distinto. No fueron sólo unos segundos. Jacob siguió empujando y empujando. Forzando los límites de su fuerza. Dejo de sentir las extremidades, pero no dejo de empujar, incluso cuando no estaba seguro de si lo estaba haciendo. El aire comenzó a quemarle en los pulmones. El frío comenzó a palparle la cara. No veía nada. No sentía nada. Perdió la noción del tiempo.

    El aire impacto repentinamente contra su cara. Jacob abrió los ojos para recibir una tormenta de color. Perdió absolutamente el control del vuelo. Derribo el pico de una montaña y cayó sobre un bosque, rebotando hasta una explanada y finalmente impactando contra una pared de roca maciza. Después, Jacob se tomó un merecido descanso y obligado descanso.

    El ruido de los tanques avanzando le despertó. Estaba rodeado. Un centenar de hombres guardaban una distancia prudencial de casi cincuenta metros y le apuntaban con sus armas. Iban de verde. Las armas parecían de juguete, como las que utilizaban en las películas de época. También tenían tanques, pero modelos realmente antiguos.

    Jacob se levantó lentamente. Notaba el cuerpo molido, pero no tenía nada roto. Fuera lo que fuera que hubiera pasado, el traje había adquirido un tono iridiscente que brillaba sobre el negro a la luz del sol. Se sentía extrañamente enérgico. Uno esperaría que tras aquel viaje el cuerpo pidiera algo más de reposo, pero no se sentía cansado.

    —¡Perdón! —gritó a los soldados—. ¡¿Alguno podría decirme dónde estoy?!

    Los hombres se movieron incómodos. Las armas siguieron apuntándole. Uno de aquellos hombres, que parecía de mayor rango, levantó un altavoz que llevaba en la mano. Pareció pelearse con él unos segundos antes de conseguir hacerlo funcionar.

    —Deponga las armas —ordenó—. En nombre del Gobierno de los Estados Unidos, está usted detenido. Repito, deponga las armas.

    Jacob nunca había sentido especial predilección por la historia de su país, pero estaba seguro de que hacía más de cuatro mil años que Estados Unidos estaba dirigido por el Congreso. Tras la debacle del 4250, donde la Casa Blanca y el último Presidente habían sido asesinados por un grupo de héroes radical, no había existido un gobierno como tal.

    —¿En qué año estoy? —susurró, dando un par de pasos—. ¿Qué cojones ha pasado?

    Los soldados abrieron fuego sin previo aviso. Evidentemente ninguna de sus balas metálicas frenó a Jacob, que siguió avanzando hasta apartarse lo suficiente de la pared de piedra. Aquellos hombres no habían visto un superhéroe en su vida, de eso él estaba seguro. Cogió impulso con ambas piernas, agachándose ligeramente, como hacia cuando era pequeño. No le era necesario para volar, pero siempre le había parecido que era muy dramático. Hadrón, en cualquiera de sus múltiples adaptaciones, siempre solía hacerlo en los dibujos animados.

    Jacob alzó el vuelo con la cabeza llena de preguntas. Dejo atrás a los soldados sin mediar palabra. Comenzó a acelerar y acelerar. Esperando encontrar el hueco por el que se había colado. Pensando en Nevada.

    Epílogo 2: The Mighty

    —Bebe despacio —dijo Vladimir—. El agua no va a ir a ningún sitio.

    James le obedeció. Llevaba dos semanas tendido en la cama con los brazos rotos. La verdad es que no podía quejarse de las atenciones que recibía. Tenía todo lo que quería con sólo pedirlo, y los hombres de Hoz le trataban como un héroe. Lo único que era mejorable eran las vistas, resultaba que bajo tierra no había muchos paisajes que disfrutar.

    —Tom ha estado aquí antes —contó James—. Al parecer se va a ir de viaje dentro de poco. Me ha ofrecido irme con él de expedición la próxima vez que pase por aquí.

    Vladimir posó el vaso semivacío de agua en la mesilla de madera rudimentaria que estaba junto a la cama.

    —Todo un personaje ese Tom —replicó Vladimir—. No todos los días se conoce a alguien capaz de transformarse en un dragón.

    —Me ha dicho también que en el periódico de hoy han anunciado el resultado del juicio exprés —continuó el joven—. Van a estar todos en la cárcel un tiempo, incluso los heridos.

    Vladimir se levantó y estiró el cuerpo entumecido. Cada vez se notaba más viejo.

    —Bueno, todos menos el perro y tu tocayo —replicó el viejo—. Al parecer no hay vías legales para encerrar al perro, y el tal James está totalmente fuera del sistema. —Vladimir hubiera preferido que todos acabaran a dos metros bajo tierra—. Pero bueno, no nos podemos quejar. La máquina no funcionó y eso supone un auténtico éxito.

    James se removió en la cama. Era la única forma que tenía de aliviarse los picores. Los médicos eran optimistas y creían que en un par de semanas más podría comenzar a mover los brazos.

    —¿Y ahora que, Vladimir? —preguntó—. ¿Cuál es el siguiente paso?

    Vladimir se miró las manos encallecidas. Recordó todas las veces que había visto aquel momento repetirse a lo largo de la historia. Desde Roma hasta Sidney pasando por Berlín. Cuanto más alto se alzaban, mayor era la caída.

    —Ahora, James —respondió sonriendo—, vamos a destruir un imperio.

    La mafia (DNA, Ayeah, Kuroro y Qué Importa) gana la partida.

    El independiente milenario pro-mafia (Carlos) gana la partida.
    El independiente milenario pro-pueblo (Xeon) pierde la partida.
    El neutral buscador (Sturmovik) pierde la partida.
    Los ciudadanos (el resto) pierden la partida.

    Resultados de la historia.

    Fiedrich (Baku), Reload (Kuroro), Vulcano (Manuel), El Cazador (Sturmovik), Xeon (Xeon), Lestat (Le Candidat) y Dartan (Lifeguard) mueren.
    Mate (Slam) sobrevive, aunque parece que ha perdido bastantes años de vida perrunos y su esperanza de vida se ha reducido drasticamente.
    The Simple Man (Lance) sobrevive, aunque con los órganos vitales afectados gravemente. Nunca volverá a poder usar sus poderes con la misma frecuencia que antes. Se le traslada a un centro de condicionamiento en su país natal.
    Non-Complier (Qué importa) sobrevive, pero entre rejas en una prisión de máxima seguridad.
    Dalca (Myriel) sobrevive, aunque entre rejas y en un hospital integrado en una prisión de máxima seguridad hasta su completa recuperación.
    Schrader (Kaki) sobrevive, aunque sufre de nuevos transtornos mentales y está bajo la custodía de las autoridades alemanas.

    James Thompson (Labruna) sobrevive en libertad, pero con una orden de búsqueda y captura sobre él.
    Kyoga (Ichiinou) sobrevive, pero es condenada a pena máxima de prisión. Se le concede la conmutación de la pena por servicios a la comunidad controlados por la Corporación Korsperkavy

    Phantom (SnK) sobrevive, pero ha viajado unos 7000 años al pasado. Ha aterrizado en la primera decada del siglo XXI.
    El Guardian (Carlos) sobrevive, y puede seguir velando por el mundo. Espera vivir lo suficiente para ver resurgir una nueva era de rarezas y el ocaso de los superhéroes.
    Vladimir y James (DNA y Ayeah) sobreviven para continuar con la lucha.


    That's all, folks.